Un “Desayuno con diamantes” para Arantxa

Un “Desayuno con diamantes” para Arantxa

¿Recordáis “Desayuno con diamantes“? Esa Audrey maravillosa y extravagante a la vez, con su croissant en una mano mientras sostiene un café en la otra, mira fijamente el escaparate de Tiffany’s. Su conocidísimo vestido de noche negro de Givenchy y sus maxigafas de sol componen su look. Ya está. Eso es todo, que no es poco. Porque si lo fuera, no querríamos ser siempre ella a pesar del paso de los años. Mirad si no…

Y ahora, ¿recordáis a Vivian, la protagonista de “Pretty Woman“? Tan decidida y tan frágil a la vez, se convierte durante un breve espacio de tiempo en la reina de Rodeo Drive, cuando Edward le dice que se vaya de compras y vuelva con algo bonito. Y ahí va ella, con un buen fajo de billetes en su bolso dispuesta a disfrutar y gastar sin preocuparse por nada. En realidad no es la cantidad de dinero, es el hecho de llegar a un sitio en el que te dicen… “Elige lo que quieras. Pago yo“. ¿Te imaginas? Que te lo dijeran a ti ¿verdad? No ibas a tardar ni cinco minutos en encontrar algo que te gustase muchísimo. Así se empieza bien el día. De hecho, ya tienes una sonrisa dibujada en tu cara 🙂

Ahora, une las dos cosas… “Desayuno con diamantes” y la sesión de compras de “Pretty Woman” ¿Lo tienes? Eso es lo que ocurrió el sábado por la mañana en nuestro lugar especial y no sabéis la satisfacción que produce provocar un montón de sonrisas y ver disfrutar a siete chicas metidas totalmente en el papel de cualquiera de las dos protagonistas de las pelis que os comentaba. ¿Sabéis? Cuando llevas a cabo un trabajo que genera buen rollo y, mires donde mires, sólo ves caras de felicidad… entonces es que has hecho algo bien. Repitámoslo, nos dijimos a nosotras mismas, y en ello estamos.

Pero volvamos sólo un par de pasos atrás, al momento justo en el que Neli, la capitana del equipo, nos llamó y nos dijo: “Queremos empezar la despedida de soltera de Arantxa con buen pie, ¿podemos desayunar mientras nos probamos ropa y complementos? Sería perfecto”. Ahí empezó todo. Ahí nació la curiosidad, que generalmente siempre comienza con frases así: ¿Y si….?, ¿Y si…?. Y entre interrogantes, propuestas y muuuuchos whatsapps con las amigas de la novia, le dimos forma a su particular “Desayuno con diamantes”.

  • Un buffet de desayuno con dulce, salado, cafés y zumos.
  • Un detallito para cada chica.
  • Una selección de la música preferida por la novia.
  • Lo mejor de la moda y los complementos hechos en España.
  • Una sesión de asesoría de imagen totalmente personalizada.
  • Un lugar especial.
  • Un look completo para la novia.
  • Un montón de amigas

¡Ya está! ¡Es perfecto! Ahora añadidle el factor sorpresa. La novia no sabía absolutamente nada, sólo que su día empezaba allí. Después, todo era posible. Y lo fue.

¿Y quién monta este “sarao” que hace que te sientas como una reina? Un equipo muy especial de locas de la vida que no paran de darle vueltas a la cabeza para acertar en cómo hacerte sentir siempre única:

  • Ángela Rueda con sus exclusivos tratamientos de belleza y bienestar.
  • Irene Delgado con sus complementos y sus sesiones personalizadas de asesoría de imagen.
  • Una Caja de Botones y lo mejor de la moda hecha en España.

Si tú también quieres vivir un momentazo así, pregúntanos cómo hacerlo. O mejor… cuéntanos cómo te lo imaginas y nosotras lo haremos realidad ¿Quieres? ¡Vamos allá! Escríbenos aquí: eventoserendipia@gmail.com.

Así fue el “Desayuno con diamantes” para Arantxa <3

Una Caja de Botones
Este sofá y este mirador se convirtieron en lugares muy especiales 🙂

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones
Las galletas personalizadas que nos preparó El Blog de las Avellanas 🙂

Una Caja de Botones

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La Gran Boda Rumana que me devolvió la sonrisa

A veces la vida “te pega un viaje”. Viene corriendo, coge carrerilla (¡qué jodía es a veces!), y te pega un empujón que se lleva por delante tus ilusiones más próximas. No se apuren. No suele durar mucho. Más bien dura lo que nos cuesta levantar la mirada, mirar al frente y decir… ahora la carrerilla la cojo yo. Hace poco me encontré en uno de esos momentos. Digamos que “el viaje” me lo veía venir, pero no por eso me ahorré el golpetazo. Y fue duro, vaya que lo fue. No obstante, siempre hay algo que compensa y equilibra la balanza de la vida. Entonces, miré el calendario y recordé que tenía una cita ineludible que me devolvería la sonrisa y los grandes momentos con la gente que quiero. Estaba a punto de celebrarse La Gran Boda Rumana.

Déjenme que me explique, quitándole un poco de poesía a mi escritura…

Tengo un primo muy simpático que un día se fue a vivir a Bucarest por trabajo. No era una estancia de dos días, la verdad, así que la parte femenina de la familia, que suele ser (con perdón) la que más olfato tiene para estas cosas, lo tenía totalmente claro: este vuelve con novia de Rumanía. Y así fue. Discúlpenme si les digo que a las mujeres no nos gana nadie con eso de “olernos cosas”, pero es que es verdad, y además son muchos años ya de intuición. El caso es que mi primo conoció a la que hoy es su mujer en una tierra bastante lejana y distinta a la nuestra. Ese no fue un problema. Imagínense cómo es la cosa, que hasta mi abuela de 95 años tiene iPad y sabe usar perfectamente el Skype. Consecuencias de tener 11 nietos y 7 bisnietos repartidos por toda la geografía española y parte del extranjero.

Hace poco mi primo nos dijo “¡Me caso! ¡En Bucarest!“. Él, adicto a la soltería y viajero empedernido, había decidido sentar la cabeza con su novia, a la que conoció en Rumanía. ¿Que si me sorprendió? No se crean… después de una boda en Brasil y otra al más puro estilo castellano en plena estepa palentina, a mi ya no me sorprende nada ¡qué quieren que les diga!

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Y mientras todo esto pasaba, mi vida laboral se debatía entre nuevos escenarios, nuevos frentes y una inestabilidad tremenda. A veces la vida te sacude así para decirte… “Pssssssss, oye, que te estás acomodando y se te está poniendo el culo gordo, darling. Es el momento de que vueles de nuevo”. Que la vida decida así por ti es, en ocasiones, algo molesto. Ella llega toda ufana y no te pregunta si te viene bien o mal, sencillamente te mueve la silla y te dice que te busques la vida. Para compensarte por la patada en el culo, te regala momentos inolvidables, sonrisas y fotos para siempre. Eso es lo que me ha regalado a mi estos cuatro últimos días, en los que he estado en Bucarest de boda 🙂 Es, sin duda, La Boda Rumana que me devolvió la sonrisa. Fíjense cómo será, que hasta me ha regalado una foto que miraré mil millones de veces a partir de ahora: La Foto de Vogue que no planeamos, y donde están casi todas las mujeres fuertes de mi familia. Como diría aquel: no están todas las que son, pero sí son todas las que están. ¡Feliz semana querid@s! ¡Y muchas sonrisas!

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