La (arriesgada) apuesta por la calidad

La (arriesgada) apuesta por la calidad

Hace muy poco una clienta me comentó que notaba que habíamos subido el rango de precios. Sí, le dije yo ¿Y has notado que la calidad también ha subido? Sonrió. Ya sabía por dónde le iba a salir. Está todo diseñado y fabricado en España, le comenté, así que ahora mismo estás rodeada de producto 100% español y de un montón de talento. Noté, realmente, que se sentía mejor. Aquí nadie te va a decir que esta prenda viene de un sitio, y luego es de otro. De este tema hemos hablado ya largo y tendido aquí, así que hoy os voy a dar la perspectiva de quien decide dar el paso, emprender de verdad y se plantea la (arriesgada) apuesta por la calidad. Nosotros ya lo hemos hecho.

Showroom Pinterest
Fuente: Pinterest

Muchas de vosotras nos preguntáis por el proceso a través del cual pusimos en marcha la tienda online de moda española. No tenemos secretos para vosotras. Sabéis bien que elegimos las colecciones con antelación de seis meses, aproximadamente. ¿Cómo saber lo que os va a gustar el próximo Otoño/Invierno? No lo sabemos 😉 Tan sólo aplicamos el sentido común:

  • Nos informamos bien de las tendencias.
  • Bajamos las tendencias al mundo real. Este punto es fundamental, porque no todo lo que se ve en las pasarelas es directamente transferible a las tiendas. De hecho, una mala interpretación de la moda te puede llevar al fracaso más estrepitoso ¿Cómo saber, entonces, si estás acertando? A nosotras nos sirve pensar si nos pondríamos ese look y, directamente, no compramos nada que no tendríamos en nuestro armario. De momento, la fórmula ha funcionado. Cruzamos los dedos.
  • Elegimos cantidad pensando en lo que puede gustaros más. Aunque no siempre acertamos, esa es la verdad. Quedarnos cortas o pasarnos es un ejercicio que practicamos más a menudo de lo que nos gustaría, pero… ¡La vida es así! En ocasiones un vestido triunfa más de lo que te esperabas y, sin embargo, aquello que preveías que fuera la bomba se queda en lo más normalito del mundo. Saber lo que quiere el cliente es una ciencia tan inexacta, que se han vertido litros y litros de tinta para tratar de predecirlo. En ello están aún los expertos, así que seguiremos esperando a la fórmula perfecta.
Showroom luz
Fuente: Pinterest
  • Nos presentan una firma nueva ¿Qué hacemos? Aplicar el sentido común, una vez más:
    • En primer lugar ¿está fabricada en España? Si es que no, ya se puede volver por donde vino. Bye bye, querida. Si es que sí, empieza el análisis.
    • En segundo lugar ¿y cómo es el diseñador o diseñadora? ¿de qué lugar procede? ¿por qué motivo nos la ofrecen? ¿cómo fabrica? Sí queridas, lo que viene siendo aplicar la canción de José Luís Perales al pie de la letra y hacerle el tercer grado, con luz y taquígrafos, a la firma en cuestión.
    • En tercer lugar, precio. Muy importante. Nos puede enamorar, pero si tiene un precio imposible de encajar en nuestra tienda (y en vuestros bolsillos), no podremos defenderla. Sí, producir y fabricar en España es caro, pero todo dentro de unos límites ¿Estarán nuestras clientas dispuestas a pagar ese precio? Como veis, la apuesta por la calidad es arriesgada de principio a fin. Recordad que, desde que decimos que sí y encargamos una colección, nos comprometemos a pagarla por adelantado. El riesgo es grande, no somos Inditex, ni tenemos detrás a un gran grupo inversor. Si os va a gustar o no forma parte de las dudas existenciales del universo. De hecho, junto a los enigmas de los agujeros negros del universo más profundo, se encuentra la de si a los clientes les gustará tu producto ¿Quién se atreve a predecir?…
    • En cuarto lugar ¿tenemos presupuesto? Si todo lo anterior se cumple afirmativamente, ahora llega la parte en la que la rematan. Nos encanta… pero ¡no queda ni un euro! OMG!! Aún así, y a pesar de estar poniendo en riesgo tu negocio, piensas: “¡Venga! un pequeño esfuerzo, porque la firma lo merece, porque les va a encantar a nuestras clientas, porque es preciosa, porque… ¿tú la has tocado? ¿tú has visto qué estampado? Si digo que no, me voy a arrepentir”. Y ¡zasca! ya está, acabas de apostar por la calidad con tu dinero y tu negocio en un abrir y cerrar de ojos.
    • En quinto lugar, te encomiendas a todos los santos y pides (de rodillas y con todas tus extremidades cruzadas) que funcione. A veces, funciona 🙂
  • Ahora es cuando nos damos cuenta de que hemos subido el rango de precios. Sí, pero también la calidad.
Kolonaki SS16
Kolonaki SS16
Love Vega SS16
Love Vega SS16
Letitare SS16
Letitare SS16

Sí, realmente la apuesta por la calidad en la moda es un riesgo equiparable a meterse en un bosque oscuro sin luz, con las indicaciones de un hada a la entrada que te dice que por el camino te vas a encontrar a seres maravillosos y, al final del camino, hay un lugar precioso y muy luminoso esperándote ¿Qué? ¿Quién tiene el valor de meterse dentro? Cierras los ojos, tocas la prenda, te enamora y tienes la esperanza de que tus clientas sabrán apreciarla y las enamorará tanto como lo ha hecho contigo.

Sí, queridas, entre tanto chino y tanta moda low cost hay que defender lo nuestro. Tragas saliva y ¡adelante! ¡no hay miedo! Así es la (arriesgada) apuesta por la calidad en la moda. Todo lo demás, experimentos raros y de procedencia extraña. Creednos.

No te pongas lo primero que pilles

Y no me refiero precisamente a lo primero que pilles de tu armario. No. Es obvio que, en la sociedad en la que vivimos, el tiempo es oro y en ocasiones no tenemos demasiada inspiración o no nos sentimos todo lo “glamourosas” que merecemos para el empeño que le ponemos. Me refiero a que no te pongas lo primero que pilles, del primer stand en el que te digan que está todo de rebajas, pero sospechas, en el fondo y como buena mujer inteligente que eres, que es de dudosa calidad. Me refiero a que no merece la pena tener un armario lleno de jerséis de todos los colores, porque estaban de rebajas ¡No! ¡Me niego! Tiene que haber un término medio entre ponerte lo primero que pilles, de la procedencia que sea; comprarte un montón de cosas, para abrir el armario y después no ver nada; e ir súper casual de la muerte con firmas carísimas. En ese punto reside la virtud, querida. En la moda, como en la fotografía, menos es más.

Argot_y_Margot
(Foto: Argot y Margot)

 

Hace poco hablaba con una amiga sobre este tema. Ella, compradora compulsiva de moda como había sido toda su vida, me comentaba que su madurez en este asunto había llegado por una única vía “compro menos, pero compro mejor”. Esto se lo he oído decir a mucha gente durante mucho tiempo, pero nunca había llegado al punto de experimentarlo por mí misma. “Con el gustito que debe dar abrir el armario y quedarte un cuarto de hora pensando en lo que te vas a poner, de entre las cientos de piezas que tienes en las perchas”, he pensado en alguna ocasión. Pero no, amiga. Ya no cuela.

(Fuente: Vanitatis)
(Fuente: Vanitatis)

 

El otro día escuché en un informativo hablar sobre “el fenómeno de la ropa barata, la moda de la crisis“. Me horroricé. Punto. Decía que las tiendas low cost estaban buscando su sitio entre cientos de jóvenes con necesidad de comprar (así, al tun tún, comprar sin más ¿el qué? no sé, comprar y ya está), pero no más de 50 euros en el bolsillo. O.O. “Oh, Dios mío”, pensé ¿Es verdad? ¿Nuestros jóvenes son así? Y en ese momento me vino a la mente la imagen de jóvenes indefensos ante una mega tienda de cuatro o cinco pisos con mesas y percheros repletos de ropa por todas partes ¿Recordáis la imagen de Sólo en casa con la cara de Macaulay Culkin horrorizado? Os refresco la memoria…

Solo_en_casa

(Fuente: El Confidencial)
(Fuente: El Confidencial)

 

Esa es la cara y esa es la imagen que me vino a la mente… Jovenzuel@s del mundo, hay algo más que gastar en mil piezas de ropa. Es mucho mejor elegir dos o tres cosas que sean tendencia esa temporada y apostar por ellas siendo piezas de calidad, que comprarse media tienda low cost para recoger los restos de la lavadora cuando los sometas a un buen lavado que las dejará hechas unas auténticas bolas 🙁

Y vosotr@s diréis: “Esta chica se ha vuelto loca. Si tiene una tienda, lo más lógico es que quiera vender cuanto más mejor”. Sí. Lo es. Pero también quiero que sepáis que en Una Caja de Botones todavía somos de los que te explicamos el por qué de cada pieza y, si lo requiere, hasta el por qué del precio. Nunca te llevarás nada que no te siente bien, y nunca tendremos nada que no nos pondríamos nosotras. Eso es así.

Una_Caja_de_Botones
(Foto: Nerea Coll)

 

Hay tanta oferta, hay tanto y tan barato por ahí, pero también hay tanto y tan bueno sin llegar a ser prohibitivo. Seguro que much@s de vosotr@s habéis vivido, como yo, la escena de tu madre o tu abuela sacando del armario una blusa preciosa, un abrigo maravilloso acompañado de las siguientes palabras: “Lo tengo desde hace… y nunca se ha pasado de moda”. Y resulta que, en ese momento, descubres el paño, el crepé de seda, la lana de verdad, el encaje inmortal y esos tejidos maravillosos a los que nunca les salían bolas por un fenómeno inexplicable de la vida. Tampoco voy a pedir que nos pongamos exquisitos, porque hoy en día todo está muy mezclado y hay verdaderas maravillas que están muy bien de precio. Sólo digo que te quieras a ti misma, que no te pongas lo primero que pilles porque lo diga esta o aquella de allá, o tal o cuál medio de comunicación. Que tu armario es tuyo, amig@, decidir qué dejas entrar en él debería ser un privilegio para la pieza que entra, te lo decimos nosotras que de esto sabemos sólo un poquito 😉 Besos mil.

 

 

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