No te pongas lo primero que pilles

Y no me refiero precisamente a lo primero que pilles de tu armario. No. Es obvio que, en la sociedad en la que vivimos, el tiempo es oro y en ocasiones no tenemos demasiada inspiración o no nos sentimos todo lo “glamourosas” que merecemos para el empeño que le ponemos. Me refiero a que no te pongas lo primero que pilles, del primer stand en el que te digan que está todo de rebajas, pero sospechas, en el fondo y como buena mujer inteligente que eres, que es de dudosa calidad. Me refiero a que no merece la pena tener un armario lleno de jerséis de todos los colores, porque estaban de rebajas ¡No! ¡Me niego! Tiene que haber un término medio entre ponerte lo primero que pilles, de la procedencia que sea; comprarte un montón de cosas, para abrir el armario y después no ver nada; e ir súper casual de la muerte con firmas carísimas. En ese punto reside la virtud, querida. En la moda, como en la fotografía, menos es más.

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(Foto: Argot y Margot)

 

Hace poco hablaba con una amiga sobre este tema. Ella, compradora compulsiva de moda como había sido toda su vida, me comentaba que su madurez en este asunto había llegado por una única vía “compro menos, pero compro mejor”. Esto se lo he oído decir a mucha gente durante mucho tiempo, pero nunca había llegado al punto de experimentarlo por mí misma. “Con el gustito que debe dar abrir el armario y quedarte un cuarto de hora pensando en lo que te vas a poner, de entre las cientos de piezas que tienes en las perchas”, he pensado en alguna ocasión. Pero no, amiga. Ya no cuela.

(Fuente: Vanitatis)
(Fuente: Vanitatis)

 

El otro día escuché en un informativo hablar sobre “el fenómeno de la ropa barata, la moda de la crisis“. Me horroricé. Punto. Decía que las tiendas low cost estaban buscando su sitio entre cientos de jóvenes con necesidad de comprar (así, al tun tún, comprar sin más ¿el qué? no sé, comprar y ya está), pero no más de 50 euros en el bolsillo. O.O. “Oh, Dios mío”, pensé ¿Es verdad? ¿Nuestros jóvenes son así? Y en ese momento me vino a la mente la imagen de jóvenes indefensos ante una mega tienda de cuatro o cinco pisos con mesas y percheros repletos de ropa por todas partes ¿Recordáis la imagen de Sólo en casa con la cara de Macaulay Culkin horrorizado? Os refresco la memoria…

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(Fuente: El Confidencial)
(Fuente: El Confidencial)

 

Esa es la cara y esa es la imagen que me vino a la mente… Jovenzuel@s del mundo, hay algo más que gastar en mil piezas de ropa. Es mucho mejor elegir dos o tres cosas que sean tendencia esa temporada y apostar por ellas siendo piezas de calidad, que comprarse media tienda low cost para recoger los restos de la lavadora cuando los sometas a un buen lavado que las dejará hechas unas auténticas bolas 🙁

Y vosotr@s diréis: “Esta chica se ha vuelto loca. Si tiene una tienda, lo más lógico es que quiera vender cuanto más mejor”. Sí. Lo es. Pero también quiero que sepáis que en Una Caja de Botones todavía somos de los que te explicamos el por qué de cada pieza y, si lo requiere, hasta el por qué del precio. Nunca te llevarás nada que no te siente bien, y nunca tendremos nada que no nos pondríamos nosotras. Eso es así.

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(Foto: Nerea Coll)

 

Hay tanta oferta, hay tanto y tan barato por ahí, pero también hay tanto y tan bueno sin llegar a ser prohibitivo. Seguro que much@s de vosotr@s habéis vivido, como yo, la escena de tu madre o tu abuela sacando del armario una blusa preciosa, un abrigo maravilloso acompañado de las siguientes palabras: “Lo tengo desde hace… y nunca se ha pasado de moda”. Y resulta que, en ese momento, descubres el paño, el crepé de seda, la lana de verdad, el encaje inmortal y esos tejidos maravillosos a los que nunca les salían bolas por un fenómeno inexplicable de la vida. Tampoco voy a pedir que nos pongamos exquisitos, porque hoy en día todo está muy mezclado y hay verdaderas maravillas que están muy bien de precio. Sólo digo que te quieras a ti misma, que no te pongas lo primero que pilles porque lo diga esta o aquella de allá, o tal o cuál medio de comunicación. Que tu armario es tuyo, amig@, decidir qué dejas entrar en él debería ser un privilegio para la pieza que entra, te lo decimos nosotras que de esto sabemos sólo un poquito 😉 Besos mil.

 

 

Comments (4)
  1. Pues tenía razón mi amiga Lourdes, tu web está muy bien, enhorabuena por el trabajo

    1. Una Caja de Botones dice:

      Muchas gracias! 🙂

  2. Muy bueno el artículo, muchas gracias

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