Los zapatos de novia que eligió mi abuela

Margarita se casó de negro y con una enorme y preciosa sonrisa en sus labios. Llevaba un traje de chaqueta que ya no recuerda dónde guardó y una camisa blanca con una lazada en el cuello. En el pelo, un tocado de plumas precioso que después guardó en una caja y regaló a su nieta, años más tarde. En los pies, unos zapatos negros de tacón que cerraban con una hebilla plateada. Ella hubiera preferido un vestido blanco, largo y sedoso, con unos zapatos plateados de tacón con una hebilla brillante. Pero no pudo ser. Eran tiempos de negro y alegría a medias. Eran otros tiempos. Aún así, ella sabía que lo más importante lo llevaba cogido de su mano: su marido. Con él recorrió los pasos que la llevaron al altar y con él, también, vivió una larga vida llena de hijos, nietos y felicidad. No obstante, guardó en su mente aquellos zapatos imaginarios para ofrecérselos a sus nietas.

Y así fue. Un día, casi setenta años después, Margarita paró su silla de ruedas delante de un escaparate. Allí estaban. Esperándola. Los zapatos plateados con hebilla brillante. Ella los imaginó y ellos la esperaron más de medio siglo. No podía ponérselos, pero me los guardó a mi. Ella eligió mis zapatos de novia, esos que tanto os gustaron en mi boda y que llevé desde el principio y hasta el final del día, sin bajarme tan sólo un segundo. Tenían poderes. Los suyos. Ese fue mi secreto. El nuestro.

Una Caja de Botones

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Mi abuela eligió mis zapatos de novia. Plateados, con plataforma, cogidos al tobillo con una tira forrada de purpurina, una hebilla brillante y unos pétalos que recubrían la parte de los talones. Más de ocho centímetros de tacón me separaban del suelo, sumados a los que añades si, como yo, ese día flotas de ilusión. Aún así, no superé la altura de mi chico, por suerte 🙂

Nunca le dije que no quería unos zapatos blancos, pero ella lo intuyó. Tendríais que oirla decir orgullosa que esos zapatos “te los elegí yo, tengo 95 años pero conservo el buen gusto del primer día”. Después me los volví a poner en otra boda, pero los super poderes sólo valían para la mía, así que para bailar me los tuve que quitar porque me dolían los pies. Son fenómenos difíciles de explicar, la verdad.

Ahora, dos meses después, pienso que nunca pateé zapaterías en busca del modelo perfecto. Soy una persona muy práctica, la verdad, pero creo que aunque lo hiciera acabaría eligiendo los mismos. No obstante, me encanta mirar Pinterest y guardar los que me parecen preciosos para cualquier novia. Quizá para otra vida. Comparto con vosotras mi selección de zapatos para novia. Quién sabe si también podéis encontrar entre ellos los vuestros, como hice yo con los míos. O quizá os inspiren… quién sabe…

Una Caja de Botones

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Zapatos Rosas

Zapatos Vintage

 

Comments (1)
  1. Margarita Íñigo dice:

    Me ha gustado tanto tu post, que me he emocionado cuando lo he leído y las lágrimas se me han “escapado” por mis ojos un “poquito maltrechos”.
    Fue para mí un gran honor elegir los zapatos de uno de los días más importantes de tu vida, y deseo en el alma que los dos os queráis tanto como nos quisimos tu abuelo y yo.
    Deseo que la vida os colme con hijos, nietos y bisnietos tan maravillosos como los míos.
    ¡Ah! Y espero que el día que cumplas tus bodas de plata te los vuelvas a poner.
    Te quiero.
    Ita

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