La mujer de la foto en blanco y negro

La mujer de la foto en blanco y negro

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Dice mi madre que tengo una memoria asombrosa, pero yo no lo creo. He guardado en mi retina momentos sueltos, imágenes y conversaciones que ocurrieron hace mucho tiempo, aunque a veces no consigo acordarme de dónde vinieron las palabras o en qué instante se produjeron. Seguro que también te ha pasado a ti, acabas autocompletando el texto que te falta.

Lo que sí guardo muy bien en mi cabeza son los sentimientos y los pensamientos. Recuerdo mi reacción al ver una foto y mi reflexión interior al observarla con detenimiento. Ver una foto de mi abuela en blanco y negro, con un vestido impecable y precioso, peinada como si fuera una estrella de cine. Sus dientes super blancos y una sonrisa perfecta pintada de rojo. Recuerdo pensar precisamente en ese blanco y negro de la imagen… incapaz de imaginar su vida en color. Era como si su existencia hubiera sido gris, y sin embargo en las fotos siempre salían sonriendo, a pesar de la fugacidad de los momentos felices que vivían. Una guerra, una pérdida, muchas ausencias, una mujer joven, un vestido precioso y un amor que había que vivir hoy, por si mañana no existía ya. Y sin embargo reían. Es más, eran más bellas que nosotras hoy, incluso teniendo menos recursos a su alcance.

Hay imágenes que nos marcan para siempre. Aún me pregunto cómo es posible que hoy en día nos hagamos tantas fotos y no consigamos llegar, ni en un cincuenta por ciento, a la belleza de esas mujeres maravillosas de los años cuarenta y cincuenta. El fotógrafo tan sólo disparaba una vez, a lo sumo dos, y no había postureo ninguno. Si salía bien, captaba una belleza eterna. Si salía mal… más suerte la próxima vez. Cada intento era dinero y cada click, único. ¿Cómo es posible que se captara tanta belleza en tan sólo un segundo?

Dice mi buscador de Pinterest que me intereso por imágenes con el filtro: mujeres y años 40-50. Qué risa me dio hace unos días cuando me saltó este aviso: “Tienes nuevas imágenes de Madrid-Centro-Mujeres-Años 50“. Ahí me di cuenta de que sí, algo me está pasando. Aquel entonces es siempre todavía para mi y creo que, de momento, no es un arrebato pasajero.

La semana pasada pinché en uno de esos avisos de Pinterest y me encontré con estas maravillas.

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Ese vestido vichy precioso con falda midi combinado con esos zapatos maravillosos en dos colores. Su pose. Su chaqueta ligeramente apoyada en su brazo y ese recogido… Seguramente tan sólo iba a clase a la universidad, pero ahí la tenéis, perfecta y sin faltarle un detalle. Sencilla y super elegante. Esa bella mujer de la que me inventé el rostro. Ella, como muchas otras, son para mi la mujer de la foto en blanco y negro. Ellas son el icono. Sin nombre, sin historia… no, perdón, con una historia inventada por mi. Aquí y ahora.

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¿Y qué me decís de ellas? Impecables paseando por Madrid. Quizá tan sólo caminan, quizá conversan sobre algo importante, quizá no… Ellas dos me enamoraron, al igual que la mujer del fondo que habla con un caballero vestido de blanco. Seguro que no escucháis nada, pero yo oigo en mi mente una música suave, un organillo creo que es. Nuevamente, no les veo la cara, pero sé que son bellas. Y si no, fijáos en la señora de la izquierda de la imagen, que las mira como diciendo… yo quiero vestir así también. Porque bella no es guapa. Bella es hermosa, bonita, bella es un conjunto de cosas que en la mayoría de las ocasiones no puedo explicar con palabras. Todo esto pasa por mi mente cuando miro la foto, imagináos si llego a completar historias, si llego a contar relatos para mi sola. Así soy.

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Quizá las dos mujeres de antes, sean estas dos que os pongo aquí, pero de frente. Quién sabe. Otro día y a otra hora. Más jóvenes, quizá. Ahí están, con sus vestidos midi y sus chaquetas a juego.

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Sólo por un momento quiero imaginar cuánto tiempo les ha costado arreglarse para salir. Un traje de chaqueta, unos zapatos de tacón y un tocado acorde con el recogido. Es posible que tan sólo vayan a hacer la compra, o a misa como cada domingo. Su vida en blanco y negro me da alas a mi, que las contemplo desde mi tablero de Pinterest. Seguro que a ti te ha pasado igual.

Hemos avanzado en mil cosas y, sólo por eso, hay muchas otras que no añoro de esta época, pero algunas sí. No quiero su sumisión y su esclavitud al hogar, pero sí quiero su ilusión (que no obligación) por ir perfectas, su sonrisa ante la adversidad, su valentía ante la vida y su fuerza. No quiero sus miedos, pero sí su coraje. No quiero sus sueños por cumplir, pero sí sus ganas de hacerlos realidad. Miro a esa mujer de la foto en blanco y negro, ella me mira también y siempre sonríe. Invento su historia mil veces. Últimamente me ha dado por buscarla sin cesar en Pinterest. Me inspira y me calma verla. No será la última vez que hable de ella, porque para mi es eterna <3

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