La gran mentira de las tallas

La gran mentira de las tallas

Qué ganas tenía de hablaros de este tema y decir unas cuantas verdades. La talla, ese concepto etéreo, muy poco concreto (por no decir nada), que en unos sitios mide una cosa y en otros otra, y que es capaz de amargarte no sólo un día entero, sino una semana y hasta una vida entera. No sufras, porque te voy a desmitificar cada mentira una a una en el mismo tiempo que tardas en leer este post.

Para empezar, es importante que sepas que no existe a día de hoy una unificación de tallas. Y digo que es importante, porque por algún extraño motivo tenemos la sensación de que la Unión Europea ha regulado este aspecto, pero nada más lejos de la realidad. Hay lo que se llama un “vacío legal” al respecto. Os cuento, así rápidamente, cómo está el asunto en cuestión.

El 25 de enero de 2007 (sí, sí, 2007, habéis leído bien) el Ministerio de Sanidad firmó un acuerdo con representantes del mundo de la moda para homogeneizar las tallas “y promover una imagen saludable”, pero lo cierto es que no ha servido de nada y DIEZ AÑOS DESPUÉS seguimos igual o peor. Eso quiere decir que si compras la ropa siempre, o casi siempre, en la misma tienda y no es online, puede que tengas suerte y uses siempre la misma talla. Si por el contrario eres curiosa y te gusta descubrir nuevas firmas, comprar online y probar nuevas tendencias… que Dios te pille confesada, amiga! Una vez aprietas el botón de “Realizar Pedido”, puede que aciertes o puede que te hundas en la más oscura de las penumbras. No exagero. Pongámonos serios con esto. Si usas una talla 40 de las de toda la vida, compras online, te llega a casa y resulta ser una 40 enana, al segundo y medio de probártela e intentar embutirte en ella, te pones a régimen como una loca. ¡Ya está! Piensas que la culpa es tuya, por ese mini trozo de tarta que comiste el otro día (y que tu conciencia te decía que ni probases). Problemón al canto. Ya estás actuando impulsivamente y pasando hambre sin necesidad. Dime que no te ves reflejada en esa situación que te cuento. Por ese motivo es una irresponsabilidad enorme no tener regulada la unificación de tallas no sólo en España, sino en toda Europa.

unificacion tallas espana
Foto: Google Imágenes

No quepo en una talla, estoy gorda

No te permitas jamas pensar así, te lo prohíbo. La relación no es tan directa como tú crees. Te hablo desde la experiencia personal. En Una Caja de Botones, tanto en la tienda online como en el showroom, escucho y veo de todo todos los días. Te explico los diferentes casos:

  • Una talla 16 que equivale a una talla 42: y no exagero en absoluto. He recibido tallas 16 que son tan amplias y largas, que la propia clienta se queda alucinada cuando me dice que usa una talla 42 y yo le ofrezco una 16. Por eso en la web, en cada ficha de producto, trato de poner una equivalencia que podáis reconocer (talla 16 que equivale también a una talla 40-42) e incluso muchas veces pongo las medidas de cada talla. En este caso, la clienta se va encantada de la vida de “caber” en una talla de niña-adolescente. Pero hay más situaciones.
  • Una talla M que es como una 38 y una L que es como una 40: este caso es el peor, porque tú utilizas una M, que debería ser como una talla 40, pero que en algunas firmas es como una 38 (cuando no una 36). Eso quiere decir que me pides tu talla habitual y no entras ¡Horror! Veo vuestras caras de “¿en qué momento comí algo que se me ha quedado atascado en las caderas?”. En realidad, ni tú has comido nada, ni tienes ningún empacho, ni has engordado en absoluto. Sencillamente es que esa marca en cuestión talla pequeño y tú eres su víctima. La conclusión es que te vas a casa más amarga que un día de lluvia en verano.
  • Eliges varias piezas de ropa y en cada una de ellas llevas una talla diferente: este caso me encanta, porque es donde en realidad se aprecia todo lo que te digo. Yo sonrío, tú sonríes y nos reímos juntas, que en realidad es lo que hace falta. Esta situación te da subidón (porque en unas marcas llevas menos talla de la que sueles utilizar), pero no te frustras (porque en otras llevas más talla de la que sueles utilizar). Si alguien abriera el armario de tu casa y viera tanta diversidad de tallas, pensaría que lo compartes con varias personas a la vez 😉
  • Directamente no tengo talla para ti, aunque talles una 42: y yo me muero de la vergüenza, porque la talla 42 es habitual y para nada una talla grande. ¿Alguien puede explicarme lo que las marcas de ropa entienden por talla grande? Porque quien atiende al público soy yo, y yo misma también la que tengo que dar explicaciones cuando una talla XL se acerca más a una 40 que a una 42. Además, digo yo, ¿desde cuándo una XL es una 42? En fin. Este es el peor caso, porque no entiendo nada y, además, quedo fatal ante la clienta, que me mira como diciendo… como tú estás delgada sólo traes ropa para gente como tú… en fin… faltal, como podréis imaginar.

Las marcas hacen con nosotras lo que les da la gana

Esta es mi conclusión, después de cuatro años al frente de Una Caja de Botones. Todas nuestras esperanzas, nuestras alegrías y nuestros anhelos se pueden desvanecer en una tarde de compras haciaga, en la que de repente no cabes en ninguna de las tallas que tienes por costumbre utilizar.

Y yo te lo cuento así, con este lenguaje mío desenfadado y exagerando un poco… pero lo cierto es que la unificación de las tallas, o la ausencia de ella, es algo muy serio. Las marcas juegan con nuestros sentimientos, con nuestra mente y con nuestra autoestima. Y eso, señoras y señoritas de buen ver, no es de recibo.

¿Qué quiero deciros con todo esto? Que os toméis el tema de las tallas de la forma más relajada y curiosa posible. Sed flexibles, no seáis duras con vosotras mismas, dáos una tregua… y sobre todo, reíros de vosotras mismas. ¡Ah! Y hacedme caso cuando os digo que las marcas hacen con nosotras lo que quieren.

union tallas
Foto: Pinterest

Y me quedo con una frase genial que el otro día me dijo una clienta: “Yo no miro la talla, sino el tamaño. Si quepo y me gusta… es para mi”. Os aconsejo que sigáis esta premisa. Os irá muchísimo mejor y viviréis más tranquilas. ¡Sed felices, babies!

 

La mujer de la foto en blanco y negro

La mujer de la foto en blanco y negro

la-mujer-de-la-foto-en-blanco-y-negro

Dice mi madre que tengo una memoria asombrosa, pero yo no lo creo. He guardado en mi retina momentos sueltos, imágenes y conversaciones que ocurrieron hace mucho tiempo, aunque a veces no consigo acordarme de dónde vinieron las palabras o en qué instante se produjeron. Seguro que también te ha pasado a ti, acabas autocompletando el texto que te falta.

Lo que sí guardo muy bien en mi cabeza son los sentimientos y los pensamientos. Recuerdo mi reacción al ver una foto y mi reflexión interior al observarla con detenimiento. Ver una foto de mi abuela en blanco y negro, con un vestido impecable y precioso, peinada como si fuera una estrella de cine. Sus dientes super blancos y una sonrisa perfecta pintada de rojo. Recuerdo pensar precisamente en ese blanco y negro de la imagen… incapaz de imaginar su vida en color. Era como si su existencia hubiera sido gris, y sin embargo en las fotos siempre salían sonriendo, a pesar de la fugacidad de los momentos felices que vivían. Una guerra, una pérdida, muchas ausencias, una mujer joven, un vestido precioso y un amor que había que vivir hoy, por si mañana no existía ya. Y sin embargo reían. Es más, eran más bellas que nosotras hoy, incluso teniendo menos recursos a su alcance.

Hay imágenes que nos marcan para siempre. Aún me pregunto cómo es posible que hoy en día nos hagamos tantas fotos y no consigamos llegar, ni en un cincuenta por ciento, a la belleza de esas mujeres maravillosas de los años cuarenta y cincuenta. El fotógrafo tan sólo disparaba una vez, a lo sumo dos, y no había postureo ninguno. Si salía bien, captaba una belleza eterna. Si salía mal… más suerte la próxima vez. Cada intento era dinero y cada click, único. ¿Cómo es posible que se captara tanta belleza en tan sólo un segundo?

Dice mi buscador de Pinterest que me intereso por imágenes con el filtro: mujeres y años 40-50. Qué risa me dio hace unos días cuando me saltó este aviso: “Tienes nuevas imágenes de Madrid-Centro-Mujeres-Años 50“. Ahí me di cuenta de que sí, algo me está pasando. Aquel entonces es siempre todavía para mi y creo que, de momento, no es un arrebato pasajero.

La semana pasada pinché en uno de esos avisos de Pinterest y me encontré con estas maravillas.

la-mujer-de-la-foto-en-blanco-y-negro

Ese vestido vichy precioso con falda midi combinado con esos zapatos maravillosos en dos colores. Su pose. Su chaqueta ligeramente apoyada en su brazo y ese recogido… Seguramente tan sólo iba a clase a la universidad, pero ahí la tenéis, perfecta y sin faltarle un detalle. Sencilla y super elegante. Esa bella mujer de la que me inventé el rostro. Ella, como muchas otras, son para mi la mujer de la foto en blanco y negro. Ellas son el icono. Sin nombre, sin historia… no, perdón, con una historia inventada por mi. Aquí y ahora.

la-mujer-de-la-foto-en-blanco-y-negro

¿Y qué me decís de ellas? Impecables paseando por Madrid. Quizá tan sólo caminan, quizá conversan sobre algo importante, quizá no… Ellas dos me enamoraron, al igual que la mujer del fondo que habla con un caballero vestido de blanco. Seguro que no escucháis nada, pero yo oigo en mi mente una música suave, un organillo creo que es. Nuevamente, no les veo la cara, pero sé que son bellas. Y si no, fijáos en la señora de la izquierda de la imagen, que las mira como diciendo… yo quiero vestir así también. Porque bella no es guapa. Bella es hermosa, bonita, bella es un conjunto de cosas que en la mayoría de las ocasiones no puedo explicar con palabras. Todo esto pasa por mi mente cuando miro la foto, imagináos si llego a completar historias, si llego a contar relatos para mi sola. Así soy.

la-mujer-de-la-foto-en-blanco-y-negro

Quizá las dos mujeres de antes, sean estas dos que os pongo aquí, pero de frente. Quién sabe. Otro día y a otra hora. Más jóvenes, quizá. Ahí están, con sus vestidos midi y sus chaquetas a juego.

la-mujer-de-la-foto-en-blanco-y-negro

Sólo por un momento quiero imaginar cuánto tiempo les ha costado arreglarse para salir. Un traje de chaqueta, unos zapatos de tacón y un tocado acorde con el recogido. Es posible que tan sólo vayan a hacer la compra, o a misa como cada domingo. Su vida en blanco y negro me da alas a mi, que las contemplo desde mi tablero de Pinterest. Seguro que a ti te ha pasado igual.

Hemos avanzado en mil cosas y, sólo por eso, hay muchas otras que no añoro de esta época, pero algunas sí. No quiero su sumisión y su esclavitud al hogar, pero sí quiero su ilusión (que no obligación) por ir perfectas, su sonrisa ante la adversidad, su valentía ante la vida y su fuerza. No quiero sus miedos, pero sí su coraje. No quiero sus sueños por cumplir, pero sí sus ganas de hacerlos realidad. Miro a esa mujer de la foto en blanco y negro, ella me mira también y siempre sonríe. Invento su historia mil veces. Últimamente me ha dado por buscarla sin cesar en Pinterest. Me inspira y me calma verla. No será la última vez que hable de ella, porque para mi es eterna <3

Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Quería habéroslo contado hace tiempo, pero es precisamente el tiempo el que se me ha echado encima con mil historias ¿Y qué es lo que me ha traido a la tierra de nuevo? Ver una foto de los bolsos que María Picatto me confeccionó para el equipaje de nuestro pequeño Jorge, y darme cuenta de que nunca os lo dije.

María Picatto Bolsos y Complementos es la artífice de la bolsa del cochecito que muchas de vosotras me habéis visto en alguna ocasión. Azul marino (este detalle lo teníamos claro) y con las iniciales de los tres bordadas en fucsia. Este color es muy especial para nosotros ¡Nos encanta! Así que tuvimos claro desde el principio que la bolsa tenía que tener algún detalle en este tono. Queríamos una bolsa de cochecito discreta, pero única a la vez. En definitiva, la idea era no cansarnos de ella y que fuera funcional. Y el papel lo está cumpliendo a la perfección.

Mirad qué chulada <3

bolsa_carrito_maria_picatto

Sí, seguramente ya os lo habréis preguntado… iremos añadiendo letras si es necesario 😉

En cuanto al neceser para los pañales, no me pude resistir y sucumbí a la moda del estampado de mapa mundi por varios motivos:

  • Me parece precioso.
  • Lleva el color mint del mar, y como bien sabéis este tono ha irrumpido con fuerza en mi vida.
  • Es una tela bastante sufrida y con el trasiego de los bebés, las manchas y tal, la verdad es que está aguantando como una campeona.
  • Me encanta viajar ¡Nos encanta viajar! Y esta filosofía de vida se la vamos a inculcar a nuestro pequeño desde YA, y qué mejor que empezar por los detalles.

bolsita_pañales_,maria_picato

Y ahora vamos a por lo mejor, la bolsa de viaje con estampado de mapa mundi. Básico y necesario. Tenía que tenerla. Se lo propuse a María y nos confeccionó la bolsa de viaje más molona del mundo. Grande, con bolsillos interiores grandes para separar pañales, cremas, cubrepañales, ropa en general, etc, etc… Con asas largas, pero también cortas. Ya la hemos utilizado en nuestro primer gran viaje transoceánico con el peque… ¡y genial! Ha aguantado tute de aeropuertos y peso de mil y una cosas que hay que llevar cuando viajas con bebés.

bolsa_viaje_maría_picatto

Gracias María por cumplir punto por punto cada uno de los detalles que te propusimos. Pero nuestros encargos no acaban aquí, porque tengo varias cosas en mente y María Picatto siempre es una buena opción. Espero que os haya inspirado. Un besete y ¡sed felices!

La vida después de mi

La vida después de mi

Ella pensó que era el final de su vida, “la vida después de mi”, pensó, sin darse cuenta de que en ese preciso momento empezaría a vivir. No lo supo entonces, pero sí un poco después. Es lo que tiene el tiempo, que todo lo coloca en su sitio. Bendito él. Un día te crees dentro de la tormenta perfecta, y al cabo comprendes que sólo era una nube que te desplazó de tu centro, un centro irreal. ¡Qué tonta fuiste! ¡Qué tonta fue! Lo sabe porque luego encontró otro centro… suele pasar. Nada es verdad y nada es mentira. Sólo es un momento pequeño, un instante minúsculo, apenas un rasguño en el universo. Después, cuando lo piensas bien, ese momento se dilata tanto… y lo ves, lo ves todo con claridad ¿Por qué antes no? Porque no tenías la lupa del tiempo y porque, de lo contrario, la vida sería demasiado fácil y no estaría hecha de caídas contínuas y levantares costosos. Así nos construimos a nosotros mismos, al ser que somos.

No, realmente aquel no era el final, era el principio. Ahora lo veía, y sin embargo entonces creyó ahogarse, creyó morir. Menos mal que no…

Fotos Amor
Fuente: Pinterest

Ocurrió en primavera y ella pensó que era la peor estación para estar triste, porque es justo el momento en el que el sol empieza a salir. Lo que ella no sabía era que, en realidad, lo que le había llegado era el final de la tristeza, y no el principio. Le venía fatal cualquier tipo de pena, porque básicamente eso no combinaba con el buen tiempo que estaba a punto de suceder. Ilusa… la locura de vivir es lo que combina con el sol, con el calor, y a ella le llegaba la dosis justa en el momento exacto. Entonces quiso huir de sí, ahora pagaría por volver a aquella pena a sabiendas de que el camino sólo tenía una dirección, sin desvíos. A sabiendas de que cada paso que daba hacia delante le conducía directamente a la felicidad. Si lo hubiera sabido entonces, lo hubiese vivido con más intensidad. Piénsalo bien ¿y quién no? Pero nadie nace sabiendo, aunque a veces tú creas que lo sabes todo, cuando en realidad siempre serás becario de la vida. No hay más.

Así, en este contexto, lo conoció a él. Mejor. Alguien se lo puso delante, porque era imposible que se pareciese tanto a lo que ella buscaba. Las casualidades existen, sí, pero no de esta forma. Lo quiso desde el minuto cero, eso también lo supo después, cuando el puzzle empezó a encajar. Entonces sólo era un chico guapo que le abría la puerta del coche al salir y entrar, que le decía “amor” y le recordaba lo bonita que era siempre, incluso nada más despertar, así, con los pelos locos y las ojeras profundas. Se le había olvidado… ¿por qué no nos lo decimos más a menudo? Porque nos miramos y sólo vemos la imperfección, y somos seres tan bellos. Pero lo enterramos bajo una capa de miedos e inseguridades. Él le quitó esa capa (y muchas más) y le recordó que nada es tan serio en esta vida como para estar triste tanto tiempo.

Couples
Fuente: Pinterest

Lo conoció una tarde anocheciendo, cuando el día ya no daba para más. Era perfecto, se veía venir, pero incluso así era demasiado para una sola noche y ella pensó que aquello era fruto de la locura de vivir. Inmensa, pero locura al fin y al cabo. No podía ser y era una pena, porque le encantaba. “Llámame cuando quieras“, le decía ella, cuando en el fondo no quería dejar de oír su voz nunca. Él le dijo que la llamaría y ella supo que si todo encajaba era posible que la vida les diera una oportunidad. Sólo había un problema: la distancia ¿Y qué es la distancia? Son kilómetros. Eso no es nada. Es coger un coche, un tren o un avión si me apuras, es hacer planes de fin de semana, es tener el tiempo justo para reír sabiendo que es absurdo malgastarlo en discutir, así que no discutían casi nunca (decir nunca tampoco sería fiel a la realidad).

Y así llegó el verano, inolvidable. Y para cuando el otoño asomaba el bigote…ya no había marcha atrás. Él ya se quería quedar para siempre y ella quería que él no se fuese nunca.

El primer amor
Fuente: Pinterest
La vida de hoy empieza demasiado tarde

La vida de hoy empieza demasiado tarde

No quería compadecerse de sí misma y, sin embargo, lo hacía constantemente. Se obligaba a recordar que un día tuvo ilusión por todo, con el objetivo de olvidar que ahora no se ilusionaba con nada. Se le hizo tarde esperando a que su presente se pareciese un poquito al futuro que siempre había imaginado y, cuando quiso darse cuenta, ya no tenía edad ¿para qué? para vivir todo lo que tenía pensado. El tiempo se le escapó entre los dedos sin apenas percibirlo. Un día se paró a pensar. ¿Cuándo había pasado frente a ella la oportunidad que tanto había estado esperando? Quizá no había estado atenta, quizá la cogió desprevenida. No puede ser. Tenía tan claro lo que deseaba, había luchado tanto por ello, que estaba segura de que sabría reconocerlo cuando llegase ¿Qué había ocurrido?

Seguir leyendo

Lo que querías ser de mayor

Lo que querías ser de mayor

El otro día lo hablaba con una clienta, gracias Luz, y me sentí mejor. No soy la única que quiso ser algo de mayor y que ahora, de mayor, ha resultado ser otra cosa distinta. Lo hablábamos con una sonrisa en los labios y asentimiento constante en la cabeza: lo que querías ser de mayor, a donde querías llegar, lo que pensabas que cambiarías y la de retos que conseguirías, el mundo se iba a enterar de que habías llegado tú y tu talento y te diría ¡Déjenla pasar porque sabe lo que se hace! ¿Dónde ha estado esta chica durante tanto tiempo? Pero no. Es una historia un poco triste, pero un poco alegre también, porque en el fondo te das cuenta de que no has sido vencida, sino de que has encontrado tu lugar en el mundo, un lugar que antes no conocías y que, por lo tanto, no podías desear. Por eso lo hablábamos con una sonrisa también, aunque con nostalgia ¡Qué ilusas! Pero entonces Luz dijo una cosa: “El mundo se lo pierde, Alicia, y se lo lleva mi niña. Ella es la que ha ganado”. Ahí estaba la clave. Entonces dije <3 alguien ha pensado lo mismo que yo. Me sentí bien.

Seguir leyendo

Por fin los vestidos de Los Goya nos hacen soñar

Por fin los vestidos de Los Goya nos hacen soñar

Estaba deseando que me impactasen, que me dejasen pegada al televisor y me obligasen a buscar rápidamente en Internet de dónde habían salido esas maravillas ¡Sí! Por fin los vestidos de Los Goya nos han hecho soñar, en lugar de echarnos las manos a la cabeza como ocurrió el año pasado. Así es como debe ser y lo cierto es que no hace falta mucha imaginación para que un vestido nos haga “babear” literalmente. Sólo sencillez y un detalle que lo haga único ¿Queréis que hagamos la prueba?

Seguir leyendo

Los zapatos de novia que eligió mi abuela

Margarita se casó de negro y con una enorme y preciosa sonrisa en sus labios. Llevaba un traje de chaqueta que ya no recuerda dónde guardó y una camisa blanca con una lazada en el cuello. En el pelo, un tocado de plumas precioso que después guardó en una caja y regaló a su nieta, años más tarde. En los pies, unos zapatos negros de tacón que cerraban con una hebilla plateada. Ella hubiera preferido un vestido blanco, largo y sedoso, con unos zapatos plateados de tacón con una hebilla brillante. Pero no pudo ser. Eran tiempos de negro y alegría a medias. Eran otros tiempos. Aún así, ella sabía que lo más importante lo llevaba cogido de su mano: su marido. Con él recorrió los pasos que la llevaron al altar y con él, también, vivió una larga vida llena de hijos, nietos y felicidad. No obstante, guardó en su mente aquellos zapatos imaginarios para ofrecérselos a sus nietas.

Y así fue. Un día, casi setenta años después, Margarita paró su silla de ruedas delante de un escaparate. Allí estaban. Esperándola. Los zapatos plateados con hebilla brillante. Ella los imaginó y ellos la esperaron más de medio siglo. No podía ponérselos, pero me los guardó a mi. Ella eligió mis zapatos de novia, esos que tanto os gustaron en mi boda y que llevé desde el principio y hasta el final del día, sin bajarme tan sólo un segundo. Tenían poderes. Los suyos. Ese fue mi secreto. El nuestro.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Mi abuela eligió mis zapatos de novia. Plateados, con plataforma, cogidos al tobillo con una tira forrada de purpurina, una hebilla brillante y unos pétalos que recubrían la parte de los talones. Más de ocho centímetros de tacón me separaban del suelo, sumados a los que añades si, como yo, ese día flotas de ilusión. Aún así, no superé la altura de mi chico, por suerte 🙂

Nunca le dije que no quería unos zapatos blancos, pero ella lo intuyó. Tendríais que oirla decir orgullosa que esos zapatos “te los elegí yo, tengo 95 años pero conservo el buen gusto del primer día”. Después me los volví a poner en otra boda, pero los super poderes sólo valían para la mía, así que para bailar me los tuve que quitar porque me dolían los pies. Son fenómenos difíciles de explicar, la verdad.

Ahora, dos meses después, pienso que nunca pateé zapaterías en busca del modelo perfecto. Soy una persona muy práctica, la verdad, pero creo que aunque lo hiciera acabaría eligiendo los mismos. No obstante, me encanta mirar Pinterest y guardar los que me parecen preciosos para cualquier novia. Quizá para otra vida. Comparto con vosotras mi selección de zapatos para novia. Quién sabe si también podéis encontrar entre ellos los vuestros, como hice yo con los míos. O quizá os inspiren… quién sabe…

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Zapatos Rosas

Zapatos Vintage