Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Quería habéroslo contado hace tiempo, pero es precisamente el tiempo el que se me ha echado encima con mil historias ¿Y qué es lo que me ha traido a la tierra de nuevo? Ver una foto de los bolsos que María Picatto me confeccionó para el equipaje de nuestro pequeño Jorge, y darme cuenta de que nunca os lo dije.

María Picatto Bolsos y Complementos es la artífice de la bolsa del cochecito que muchas de vosotras me habéis visto en alguna ocasión. Azul marino (este detalle lo teníamos claro) y con las iniciales de los tres bordadas en fucsia. Este color es muy especial para nosotros ¡Nos encanta! Así que tuvimos claro desde el principio que la bolsa tenía que tener algún detalle en este tono. Queríamos una bolsa de cochecito discreta, pero única a la vez. En definitiva, la idea era no cansarnos de ella y que fuera funcional. Y el papel lo está cumpliendo a la perfección.

Mirad qué chulada <3

bolsa_carrito_maria_picatto

Sí, seguramente ya os lo habréis preguntado… iremos añadiendo letras si es necesario 😉

En cuanto al neceser para los pañales, no me pude resistir y sucumbí a la moda del estampado de mapa mundi por varios motivos:

  • Me parece precioso.
  • Lleva el color mint del mar, y como bien sabéis este tono ha irrumpido con fuerza en mi vida.
  • Es una tela bastante sufrida y con el trasiego de los bebés, las manchas y tal, la verdad es que está aguantando como una campeona.
  • Me encanta viajar ¡Nos encanta viajar! Y esta filosofía de vida se la vamos a inculcar a nuestro pequeño desde YA, y qué mejor que empezar por los detalles.

bolsita_pañales_,maria_picato

Y ahora vamos a por lo mejor, la bolsa de viaje con estampado de mapa mundi. Básico y necesario. Tenía que tenerla. Se lo propuse a María y nos confeccionó la bolsa de viaje más molona del mundo. Grande, con bolsillos interiores grandes para separar pañales, cremas, cubrepañales, ropa en general, etc, etc… Con asas largas, pero también cortas. Ya la hemos utilizado en nuestro primer gran viaje transoceánico con el peque… ¡y genial! Ha aguantado tute de aeropuertos y peso de mil y una cosas que hay que llevar cuando viajas con bebés.

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Gracias María por cumplir punto por punto cada uno de los detalles que te propusimos. Pero nuestros encargos no acaban aquí, porque tengo varias cosas en mente y María Picatto siempre es una buena opción. Espero que os haya inspirado. Un besete y ¡sed felices!

La vida después de mi

La vida después de mi

Ella pensó que era el final de su vida, “la vida después de mi”, pensó, sin darse cuenta de que en ese preciso momento empezaría a vivir. No lo supo entonces, pero sí un poco después. Es lo que tiene el tiempo, que todo lo coloca en su sitio. Bendito él. Un día te crees dentro de la tormenta perfecta, y al cabo comprendes que sólo era una nube que te desplazó de tu centro, un centro irreal. ¡Qué tonta fuiste! ¡Qué tonta fue! Lo sabe porque luego encontró otro centro… suele pasar. Nada es verdad y nada es mentira. Sólo es un momento pequeño, un instante minúsculo, apenas un rasguño en el universo. Después, cuando lo piensas bien, ese momento se dilata tanto… y lo ves, lo ves todo con claridad ¿Por qué antes no? Porque no tenías la lupa del tiempo y porque, de lo contrario, la vida sería demasiado fácil y no estaría hecha de caídas contínuas y levantares costosos. Así nos construimos a nosotros mismos, al ser que somos.

No, realmente aquel no era el final, era el principio. Ahora lo veía, y sin embargo entonces creyó ahogarse, creyó morir. Menos mal que no…

Fotos Amor
Fuente: Pinterest

Ocurrió en primavera y ella pensó que era la peor estación para estar triste, porque es justo el momento en el que el sol empieza a salir. Lo que ella no sabía era que, en realidad, lo que le había llegado era el final de la tristeza, y no el principio. Le venía fatal cualquier tipo de pena, porque básicamente eso no combinaba con el buen tiempo que estaba a punto de suceder. Ilusa… la locura de vivir es lo que combina con el sol, con el calor, y a ella le llegaba la dosis justa en el momento exacto. Entonces quiso huir de sí, ahora pagaría por volver a aquella pena a sabiendas de que el camino sólo tenía una dirección, sin desvíos. A sabiendas de que cada paso que daba hacia delante le conducía directamente a la felicidad. Si lo hubiera sabido entonces, lo hubiese vivido con más intensidad. Piénsalo bien ¿y quién no? Pero nadie nace sabiendo, aunque a veces tú creas que lo sabes todo, cuando en realidad siempre serás becario de la vida. No hay más.

Así, en este contexto, lo conoció a él. Mejor. Alguien se lo puso delante, porque era imposible que se pareciese tanto a lo que ella buscaba. Las casualidades existen, sí, pero no de esta forma. Lo quiso desde el minuto cero, eso también lo supo después, cuando el puzzle empezó a encajar. Entonces sólo era un chico guapo que le abría la puerta del coche al salir y entrar, que le decía “amor” y le recordaba lo bonita que era siempre, incluso nada más despertar, así, con los pelos locos y las ojeras profundas. Se le había olvidado… ¿por qué no nos lo decimos más a menudo? Porque nos miramos y sólo vemos la imperfección, y somos seres tan bellos. Pero lo enterramos bajo una capa de miedos e inseguridades. Él le quitó esa capa (y muchas más) y le recordó que nada es tan serio en esta vida como para estar triste tanto tiempo.

Couples
Fuente: Pinterest

Lo conoció una tarde anocheciendo, cuando el día ya no daba para más. Era perfecto, se veía venir, pero incluso así era demasiado para una sola noche y ella pensó que aquello era fruto de la locura de vivir. Inmensa, pero locura al fin y al cabo. No podía ser y era una pena, porque le encantaba. “Llámame cuando quieras“, le decía ella, cuando en el fondo no quería dejar de oír su voz nunca. Él le dijo que la llamaría y ella supo que si todo encajaba era posible que la vida les diera una oportunidad. Sólo había un problema: la distancia ¿Y qué es la distancia? Son kilómetros. Eso no es nada. Es coger un coche, un tren o un avión si me apuras, es hacer planes de fin de semana, es tener el tiempo justo para reír sabiendo que es absurdo malgastarlo en discutir, así que no discutían casi nunca (decir nunca tampoco sería fiel a la realidad).

Y así llegó el verano, inolvidable. Y para cuando el otoño asomaba el bigote…ya no había marcha atrás. Él ya se quería quedar para siempre y ella quería que él no se fuese nunca.

El primer amor
Fuente: Pinterest
La vida de hoy empieza demasiado tarde

La vida de hoy empieza demasiado tarde

No quería compadecerse de sí misma y, sin embargo, lo hacía constantemente. Se obligaba a recordar que un día tuvo ilusión por todo, con el objetivo de olvidar que ahora no se ilusionaba con nada. Se le hizo tarde esperando a que su presente se pareciese un poquito al futuro que siempre había imaginado y, cuando quiso darse cuenta, ya no tenía edad ¿para qué? para vivir todo lo que tenía pensado. El tiempo se le escapó entre los dedos sin apenas percibirlo. Un día se paró a pensar. ¿Cuándo había pasado frente a ella la oportunidad que tanto había estado esperando? Quizá no había estado atenta, quizá la cogió desprevenida. No puede ser. Tenía tan claro lo que deseaba, había luchado tanto por ello, que estaba segura de que sabría reconocerlo cuando llegase ¿Qué había ocurrido?

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Lo que querías ser de mayor

Lo que querías ser de mayor

El otro día lo hablaba con una clienta, gracias Luz, y me sentí mejor. No soy la única que quiso ser algo de mayor y que ahora, de mayor, ha resultado ser otra cosa distinta. Lo hablábamos con una sonrisa en los labios y asentimiento constante en la cabeza: lo que querías ser de mayor, a donde querías llegar, lo que pensabas que cambiarías y la de retos que conseguirías, el mundo se iba a enterar de que habías llegado tú y tu talento y te diría ¡Déjenla pasar porque sabe lo que se hace! ¿Dónde ha estado esta chica durante tanto tiempo? Pero no. Es una historia un poco triste, pero un poco alegre también, porque en el fondo te das cuenta de que no has sido vencida, sino de que has encontrado tu lugar en el mundo, un lugar que antes no conocías y que, por lo tanto, no podías desear. Por eso lo hablábamos con una sonrisa también, aunque con nostalgia ¡Qué ilusas! Pero entonces Luz dijo una cosa: “El mundo se lo pierde, Alicia, y se lo lleva mi niña. Ella es la que ha ganado”. Ahí estaba la clave. Entonces dije <3 alguien ha pensado lo mismo que yo. Me sentí bien.

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Por fin los vestidos de Los Goya nos hacen soñar

Por fin los vestidos de Los Goya nos hacen soñar

Estaba deseando que me impactasen, que me dejasen pegada al televisor y me obligasen a buscar rápidamente en Internet de dónde habían salido esas maravillas ¡Sí! Por fin los vestidos de Los Goya nos han hecho soñar, en lugar de echarnos las manos a la cabeza como ocurrió el año pasado. Así es como debe ser y lo cierto es que no hace falta mucha imaginación para que un vestido nos haga “babear” literalmente. Sólo sencillez y un detalle que lo haga único ¿Queréis que hagamos la prueba?

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Los zapatos de novia que eligió mi abuela

Margarita se casó de negro y con una enorme y preciosa sonrisa en sus labios. Llevaba un traje de chaqueta que ya no recuerda dónde guardó y una camisa blanca con una lazada en el cuello. En el pelo, un tocado de plumas precioso que después guardó en una caja y regaló a su nieta, años más tarde. En los pies, unos zapatos negros de tacón que cerraban con una hebilla plateada. Ella hubiera preferido un vestido blanco, largo y sedoso, con unos zapatos plateados de tacón con una hebilla brillante. Pero no pudo ser. Eran tiempos de negro y alegría a medias. Eran otros tiempos. Aún así, ella sabía que lo más importante lo llevaba cogido de su mano: su marido. Con él recorrió los pasos que la llevaron al altar y con él, también, vivió una larga vida llena de hijos, nietos y felicidad. No obstante, guardó en su mente aquellos zapatos imaginarios para ofrecérselos a sus nietas.

Y así fue. Un día, casi setenta años después, Margarita paró su silla de ruedas delante de un escaparate. Allí estaban. Esperándola. Los zapatos plateados con hebilla brillante. Ella los imaginó y ellos la esperaron más de medio siglo. No podía ponérselos, pero me los guardó a mi. Ella eligió mis zapatos de novia, esos que tanto os gustaron en mi boda y que llevé desde el principio y hasta el final del día, sin bajarme tan sólo un segundo. Tenían poderes. Los suyos. Ese fue mi secreto. El nuestro.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Mi abuela eligió mis zapatos de novia. Plateados, con plataforma, cogidos al tobillo con una tira forrada de purpurina, una hebilla brillante y unos pétalos que recubrían la parte de los talones. Más de ocho centímetros de tacón me separaban del suelo, sumados a los que añades si, como yo, ese día flotas de ilusión. Aún así, no superé la altura de mi chico, por suerte 🙂

Nunca le dije que no quería unos zapatos blancos, pero ella lo intuyó. Tendríais que oirla decir orgullosa que esos zapatos “te los elegí yo, tengo 95 años pero conservo el buen gusto del primer día”. Después me los volví a poner en otra boda, pero los super poderes sólo valían para la mía, así que para bailar me los tuve que quitar porque me dolían los pies. Son fenómenos difíciles de explicar, la verdad.

Ahora, dos meses después, pienso que nunca pateé zapaterías en busca del modelo perfecto. Soy una persona muy práctica, la verdad, pero creo que aunque lo hiciera acabaría eligiendo los mismos. No obstante, me encanta mirar Pinterest y guardar los que me parecen preciosos para cualquier novia. Quizá para otra vida. Comparto con vosotras mi selección de zapatos para novia. Quién sabe si también podéis encontrar entre ellos los vuestros, como hice yo con los míos. O quizá os inspiren… quién sabe…

Una Caja de Botones

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Zapatos Rosas

Zapatos Vintage

 

Mi boda en la Toscana de Valencia

Todo llega y aquí estoy, enfrente de un folio en blanco para emprender una de las tareas más difíciles que he tenido hasta el momento: escribir el post sobre mi propia boda. Mi boda en la Toscana de Valencia, como algunos la han bautizado ya, cosa que me hace muy feliz. Ahora os lo explicaré.

Sabía que llegaría el momento, pero en el fondo no quería… Si estáis leyendo esto y os habéis casado me entenderéis a la perfección. El día que tu novio te pide matrimonio, o al revés quién sabe 😉 y te pones a elegir una fecha, te parece que el día de tu boda es el más lejano de tu vida. Pero amigas… todo llega y todo pasa. Después, los recuerdos bonitos y las fotos te muestran que no te tenías que preocupar tanto, porque todo salió a la perfección. Tu perfección. La vuestra.

Para empezar os diré que la Toscana de Valencia no existe, pero Saúl y yo la recreamos en nuestra mente. Imaginamos el escenario de nuestra boda mucho antes de que se produjera. Pero no llegamos a él enseguida, sino después de recorrer muchísimos otros lugares y no encontrar aquel que reflejase a la perfección quiénes y cómo somos. En el fondo sabíamos que elegiríamos La Galiana Golf (Carcaixent) para celebrarla, pero al principio nos resistimos porque había que montar el “sarao” desde cero. Mesas, sillas, toldos, flores, catering… os confieso que sentimos pánico al principio, pero es que la cosa caía por su propio peso. Tenía que ser allí. Mi chico es del norte más alto de España y gran parte de mi familia es de Castilla La Vieja, la de toda la vida. Comprenderéis entonces que una alquería o una huerta no era nuestro escenario ideal. Queríamos un lugar que reflejase nuestra personalidad y que, además, provocase en nuestros invitados la misma sensación de asombro que nosotros tuvimos la primera vez que llegamos allí ¡Y lo conseguimos! Queríamos compartir con ellos no sólo nuestro día, sino también nuestro lugar en el mundo. Contempladlo y llegaréis a la misma conclusión.

La Galiana

El resto vino de la mano de unos aliados estupendos:

  • El Taller de Clo al frente de la decoración floral. Enseguida comprobaréis que la locura del taller de Claudia y Jorge es lo mejor que nos pudo pasar. Son energía y creatividad pura. Si sois capaces de poneros en sus manos dejándolos trabajar a su aire, viviréis la recompensa en forma de perfección. Sólo les dijimos que nuestros colores eran el rosa, el verde y el blanco… ellos pusieron lo demás.
  • Firex Stands, con Ginés a la cabeza. Una persona que es capaz de ilusionarse contigo y con tu idea hasta el infinito. Su empresa se encargó de poner sombras a una explanada donde se podía freír un huevo en el suelo, del calor tan intenso que hacía. Ginés fue el primero que, al llegar a la explanada que se convirtió en el escenario de la comida, en lugar de ver el parking que en realidad es, vio un lugar privilegiado. Así nos lo dijo… “lo veo, las mesas irán aquí y vosotros allá, con todas las montañas al fondo. Va a quedar espectacular”. No se confundió lo más mínimo. Fue realmente genial.
  • Sala Rex, los encargados del catering y de todas las cosas ricas que comimos ese día. Fausto fue algo más que un maestro de ceremonias. Nos guió, nos aconsejó y nos habló en cristiano de un menú sencillo y muy bien elaborado. Nosotros tan sólo teníamos una petición, que el solomillo estuviera tierno… y creo que ¡lo conseguimos!
  • Susana Gavilá Design, y todo el diseño y creatividad de la boda. No hay otra loca con tanto talento como ella. Susana captó nuestra idea de tarjetón para la boda, meseros, “sitting”, pegatinas, pai-pais, kleenex personalizados… y un largo etcétera que no acabaría nunca. Tiene tantas ideas que, si os fijáis bien y la miráis cuando ella no se da cuenta, le llegan a asomar por encima del cogote. Su, el bautizo también lo haremos contigo 😉
  • Nerea Coll Photography. Qué queréis que os diga. Esta loca bajita me tiene totalmente enamorada con sus fotos. Ya la teníamos fichada para la tienda y en cuanto veáis las instantáneas que tomó el día de la boda…sobrarán mis comentarios. Además, cuando tiene mucho trabajo se lleva consigo a un equipazo espectacular. Se sintieron tan a gusto que acabaron bailando salsa a las 12 de la noche en pleno centro de la pista ¡Brutales!
  • Majose’s. Mi querida amiga María José ¡quién no la conoce! Una pionera en los dulces americanos, cuando todos andábamos aún por la tarta San Marcos… Es curranta y generosa, y nos preparó una mesa dulce nupcial con todo detalle. Desde horchata, pasando por limonada, helados, gominolas, macedonia, chucherías de todo tipo, cupcakes de mojito y red velvet. Todo decorado para el momento. Es totalmente genial.
  • Un Paseo por las Nubes. Mi amigo Miguel Ángel fue el encargado de vestir a las pequeñas damitas con un acertadísimo estilo boho chic. Como a él le gusta decir “fuera rasos, fuera brillos y elementos recargados ¡que triunfe la sencillez!”. Y así fue. En realidad no tuve que decirle nada. Él se encargó de todo. Tiene mucho ojo para captar el aire de cada evento. Ponerse en sus manos es practicar el generoso y sano ejercicio de “delegar”, cosa que no suelo hacer mucho. En este caso me dejé llevar y acerté. Con él siempre estás a salvo y te garantizas el estilo y la perfección.
  • Ana Ausín Joyas. La artífice de los aros que llevaremos siempre en nuestros dedos para recordar nuestro compromiso. Queríamos algo sencillo, bonito, discreto y clásico. Ella supo captar desde el principio nuestra idea, como siempre, con un gusto exquisito y un trato inmejorable ¡Gracias Ana! Mi anillo de compromiso es precioso, pero el de boda es una pasada 🙂
  • Marta Benet. La dejo para el final porque quiero dedicarle unas líneas muy especiales y seguro que no tendré palabras suficientes para ella. Es tan joven y tiene tanto talento, que no podía ser otra la que confeccionara el vestido más importante de mi vida: mi vestido de novia. Inspirado en el traje de novia de mi madre, del que siempre he estado enamorada, ella supo darle el toque Benet a la perfección. Era sencillo y elegante y, como ella siempre dice, fue creciendo y evolucionando conmigo ¡Gracias Marta! Acuérdate de mi cuando triunfes como Coco Chanel <3

Hay tantos detalles que me dejo y que querría comentaros… pero este post no tendría fin, y tampoco es cuestión de daros la brasa tan a fondo. Comparto con vosotr@s todo lo bueno de aquel día por si puede inspiraros en la organización de vuestra boda. Pero a pesar de querer que todo sea perfecto, recordad que lo más importante es ser feliz. Yo, a estas alturas, sólo puedo decir una cosa: fui la persona más feliz porque elegí al mejor hombre del mundo para pasar toda mi vida a su lado. Seguro que se me hará corta. Un beso, lind@s!

Una Caja de Botones

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Susana Gavilá

Nerea Coll Photography

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Un Paseo por las Nubes

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La boda de la chica de los labios rojos y el chico de Cádiz

El día que conocí a Irene llevaba los labios pintados de rojo y me esperaba en una cafetería a la que, para variar, llegué cinco minutos tarde. Una amiga común le dio mi teléfono porque pensó que teníamos muchas afinidades, entre ellas la pasión por la moda. Ella, la chica de los labios rojos, me contó que su novio vivía en Cádiz, pero que un día se vendría a vivir a Valencia porque ella no se imaginaba viviendo lejos de la tierra de la luz. Ella, que tenía y tiene una mirada profunda y unas pestañas con las que te podría abanicar si quisiera, se iba a convertir, sin yo saberlo, en una pieza fundamental en mi vida.

A él, Ángel, el chico de Cádiz perfectamente peinado, lo conocí más tarde, cuando sentía nostalgia de su tierra dejada atrás. Montamos una cena de amigos para hacerle sentir como en casa, cuando en realidad el pobre lo que quería era salir corriendo. Le debimos caer bien, porque la chica de los labios pintados de rojo y el chico de Cádiz perfectamente peinado se casaron el sábado pasado con una sonrisa de oreja a oreja y una felicidad que no les cabía en el cuerpo. Y lo hicieron en la iglesia de los Dominicos de Valencia, donde él ha decidido quedarse para siempre con ella.

Y fue una fiesta tan bonita…que aunque yo trate de contaros los detalles, no llegaré a haceros sentir lo que ellos nos transmitieron. Ella, que es la perfección y el detalle hecho persona, se desvivió por regalarnos una noche romántica. Y él, que es todo gracia y salero, la cogió de la mano y nos regaló su corazón tan grande que no le cabe en el pecho.

Irene apareció preciosa en la iglesia del brazo de su padre, pasadas las seis de la tarde. Enfundada en un diseño exclusivo de Guillermo del Mar, que también asistió a la boda y que estaba hecho un manojo de nervios. Irene llevaba el vestido de sus sueños, que además la dejaba ser tal y como es ella, natural y sencilla. Era la primera novia para Guillermo, pero estoy totalmente convencida de que no será la última.

El cortejo de niñas, también con diseños de Guillermo del Mar, fue un acierto. Vestidos sencillos en tul plumeti, fajines en un color cobrizo, coronas de flores y unos cestos con paniculata que daban un toque campestre a las pequeñas.

El novio estaba guapísimo con su chaquet azul marino de Scalpers, acompañado por su madre y madrina.

Después de una ceremonia sencilla y llena de detalles, “regamos” literalmente de arroz y confeti a los novios, que se subieron en un coche antiguo para llegar a La Cartuja de Ara Christi. Confieso, con algo de vergüenza, que no conocía el lugar, por lo que mi sorpresa fue aún mayor. Qué escenario y qué bien lo decoraron. Desde el principio y hasta el final, como bien le gusta decir a Irene, aquello fue un cuento de hadas. El atardecer de un día cálido, el recibimiento de los novios, que estuvieron en todo momento por y para sus invitados, y la maravillosa luz de las velas convirtieron la velada en una de las más románticas que recuerdo.

El seating estaba formado por preciosas estampas de Valencia y de Cádiz, de hecho las mesas recibían nombres de los lugares más bonitos que han visto crecer su relación. Nosotras estábamos sentadas nada más y nada menos que en el Mercado de Colón, donde tantas veces hemos tomado una cañita o una copita.

Para acabar, y después de la cena en uno de sus claustros y un castillo de fuegos artificiales, llegamos a través de la iglesia de la cartuja al claustro al aire libre donde bailamos como locos bajo las bombillas verbeneras, un caprichito de nuestra Terol del alma.

Sí, fue una fiesta llena de detalles, alpargatas, abanicos, pañuelos bordados a mano y mensajes bonitos para los invitados ¡Qué maravilla Irene y Ángel! Seguramente habíais imaginado que podía ser así de bonito, pero yo os digo que la realidad superó las expectativas. Gracias chicos, por un día perfecto.

¡Ah! y gracias a mi reportera gráfica particular (no sé qué hubiera sido de este post sin tu cámara Irene BM Diario de Una Peineta) y a mi asistente de eventos, Natalia Molins. Chicas, sois un equipo espectacular. A por la siguiente boda…si conseguimos sobrevivir 😉

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