La gran mentira de las tallas

La gran mentira de las tallas

Qué ganas tenía de hablaros de este tema y decir unas cuantas verdades. La talla, ese concepto etéreo, muy poco concreto (por no decir nada), que en unos sitios mide una cosa y en otros otra, y que es capaz de amargarte no sólo un día entero, sino una semana y hasta una vida entera. No sufras, porque te voy a desmitificar cada mentira una a una en el mismo tiempo que tardas en leer este post.

Para empezar, es importante que sepas que no existe a día de hoy una unificación de tallas. Y digo que es importante, porque por algún extraño motivo tenemos la sensación de que la Unión Europea ha regulado este aspecto, pero nada más lejos de la realidad. Hay lo que se llama un “vacío legal” al respecto. Os cuento, así rápidamente, cómo está el asunto en cuestión.

El 25 de enero de 2007 (sí, sí, 2007, habéis leído bien) el Ministerio de Sanidad firmó un acuerdo con representantes del mundo de la moda para homogeneizar las tallas “y promover una imagen saludable”, pero lo cierto es que no ha servido de nada y DIEZ AÑOS DESPUÉS seguimos igual o peor. Eso quiere decir que si compras la ropa siempre, o casi siempre, en la misma tienda y no es online, puede que tengas suerte y uses siempre la misma talla. Si por el contrario eres curiosa y te gusta descubrir nuevas firmas, comprar online y probar nuevas tendencias… que Dios te pille confesada, amiga! Una vez aprietas el botón de “Realizar Pedido”, puede que aciertes o puede que te hundas en la más oscura de las penumbras. No exagero. Pongámonos serios con esto. Si usas una talla 40 de las de toda la vida, compras online, te llega a casa y resulta ser una 40 enana, al segundo y medio de probártela e intentar embutirte en ella, te pones a régimen como una loca. ¡Ya está! Piensas que la culpa es tuya, por ese mini trozo de tarta que comiste el otro día (y que tu conciencia te decía que ni probases). Problemón al canto. Ya estás actuando impulsivamente y pasando hambre sin necesidad. Dime que no te ves reflejada en esa situación que te cuento. Por ese motivo es una irresponsabilidad enorme no tener regulada la unificación de tallas no sólo en España, sino en toda Europa.

unificacion tallas espana
Foto: Google Imágenes

No quepo en una talla, estoy gorda

No te permitas jamas pensar así, te lo prohíbo. La relación no es tan directa como tú crees. Te hablo desde la experiencia personal. En Una Caja de Botones, tanto en la tienda online como en el showroom, escucho y veo de todo todos los días. Te explico los diferentes casos:

  • Una talla 16 que equivale a una talla 42: y no exagero en absoluto. He recibido tallas 16 que son tan amplias y largas, que la propia clienta se queda alucinada cuando me dice que usa una talla 42 y yo le ofrezco una 16. Por eso en la web, en cada ficha de producto, trato de poner una equivalencia que podáis reconocer (talla 16 que equivale también a una talla 40-42) e incluso muchas veces pongo las medidas de cada talla. En este caso, la clienta se va encantada de la vida de “caber” en una talla de niña-adolescente. Pero hay más situaciones.
  • Una talla M que es como una 38 y una L que es como una 40: este caso es el peor, porque tú utilizas una M, que debería ser como una talla 40, pero que en algunas firmas es como una 38 (cuando no una 36). Eso quiere decir que me pides tu talla habitual y no entras ¡Horror! Veo vuestras caras de “¿en qué momento comí algo que se me ha quedado atascado en las caderas?”. En realidad, ni tú has comido nada, ni tienes ningún empacho, ni has engordado en absoluto. Sencillamente es que esa marca en cuestión talla pequeño y tú eres su víctima. La conclusión es que te vas a casa más amarga que un día de lluvia en verano.
  • Eliges varias piezas de ropa y en cada una de ellas llevas una talla diferente: este caso me encanta, porque es donde en realidad se aprecia todo lo que te digo. Yo sonrío, tú sonríes y nos reímos juntas, que en realidad es lo que hace falta. Esta situación te da subidón (porque en unas marcas llevas menos talla de la que sueles utilizar), pero no te frustras (porque en otras llevas más talla de la que sueles utilizar). Si alguien abriera el armario de tu casa y viera tanta diversidad de tallas, pensaría que lo compartes con varias personas a la vez 😉
  • Directamente no tengo talla para ti, aunque talles una 42: y yo me muero de la vergüenza, porque la talla 42 es habitual y para nada una talla grande. ¿Alguien puede explicarme lo que las marcas de ropa entienden por talla grande? Porque quien atiende al público soy yo, y yo misma también la que tengo que dar explicaciones cuando una talla XL se acerca más a una 40 que a una 42. Además, digo yo, ¿desde cuándo una XL es una 42? En fin. Este es el peor caso, porque no entiendo nada y, además, quedo fatal ante la clienta, que me mira como diciendo… como tú estás delgada sólo traes ropa para gente como tú… en fin… faltal, como podréis imaginar.

Las marcas hacen con nosotras lo que les da la gana

Esta es mi conclusión, después de cuatro años al frente de Una Caja de Botones. Todas nuestras esperanzas, nuestras alegrías y nuestros anhelos se pueden desvanecer en una tarde de compras haciaga, en la que de repente no cabes en ninguna de las tallas que tienes por costumbre utilizar.

Y yo te lo cuento así, con este lenguaje mío desenfadado y exagerando un poco… pero lo cierto es que la unificación de las tallas, o la ausencia de ella, es algo muy serio. Las marcas juegan con nuestros sentimientos, con nuestra mente y con nuestra autoestima. Y eso, señoras y señoritas de buen ver, no es de recibo.

¿Qué quiero deciros con todo esto? Que os toméis el tema de las tallas de la forma más relajada y curiosa posible. Sed flexibles, no seáis duras con vosotras mismas, dáos una tregua… y sobre todo, reíros de vosotras mismas. ¡Ah! Y hacedme caso cuando os digo que las marcas hacen con nosotras lo que quieren.

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Foto: Pinterest

Y me quedo con una frase genial que el otro día me dijo una clienta: “Yo no miro la talla, sino el tamaño. Si quepo y me gusta… es para mi”. Os aconsejo que sigáis esta premisa. Os irá muchísimo mejor y viviréis más tranquilas. ¡Sed felices, babies!

 

La mujer de la foto en blanco y negro

La mujer de la foto en blanco y negro

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Dice mi madre que tengo una memoria asombrosa, pero yo no lo creo. He guardado en mi retina momentos sueltos, imágenes y conversaciones que ocurrieron hace mucho tiempo, aunque a veces no consigo acordarme de dónde vinieron las palabras o en qué instante se produjeron. Seguro que también te ha pasado a ti, acabas autocompletando el texto que te falta.

Lo que sí guardo muy bien en mi cabeza son los sentimientos y los pensamientos. Recuerdo mi reacción al ver una foto y mi reflexión interior al observarla con detenimiento. Ver una foto de mi abuela en blanco y negro, con un vestido impecable y precioso, peinada como si fuera una estrella de cine. Sus dientes super blancos y una sonrisa perfecta pintada de rojo. Recuerdo pensar precisamente en ese blanco y negro de la imagen… incapaz de imaginar su vida en color. Era como si su existencia hubiera sido gris, y sin embargo en las fotos siempre salían sonriendo, a pesar de la fugacidad de los momentos felices que vivían. Una guerra, una pérdida, muchas ausencias, una mujer joven, un vestido precioso y un amor que había que vivir hoy, por si mañana no existía ya. Y sin embargo reían. Es más, eran más bellas que nosotras hoy, incluso teniendo menos recursos a su alcance.

Hay imágenes que nos marcan para siempre. Aún me pregunto cómo es posible que hoy en día nos hagamos tantas fotos y no consigamos llegar, ni en un cincuenta por ciento, a la belleza de esas mujeres maravillosas de los años cuarenta y cincuenta. El fotógrafo tan sólo disparaba una vez, a lo sumo dos, y no había postureo ninguno. Si salía bien, captaba una belleza eterna. Si salía mal… más suerte la próxima vez. Cada intento era dinero y cada click, único. ¿Cómo es posible que se captara tanta belleza en tan sólo un segundo?

Dice mi buscador de Pinterest que me intereso por imágenes con el filtro: mujeres y años 40-50. Qué risa me dio hace unos días cuando me saltó este aviso: “Tienes nuevas imágenes de Madrid-Centro-Mujeres-Años 50“. Ahí me di cuenta de que sí, algo me está pasando. Aquel entonces es siempre todavía para mi y creo que, de momento, no es un arrebato pasajero.

La semana pasada pinché en uno de esos avisos de Pinterest y me encontré con estas maravillas.

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Ese vestido vichy precioso con falda midi combinado con esos zapatos maravillosos en dos colores. Su pose. Su chaqueta ligeramente apoyada en su brazo y ese recogido… Seguramente tan sólo iba a clase a la universidad, pero ahí la tenéis, perfecta y sin faltarle un detalle. Sencilla y super elegante. Esa bella mujer de la que me inventé el rostro. Ella, como muchas otras, son para mi la mujer de la foto en blanco y negro. Ellas son el icono. Sin nombre, sin historia… no, perdón, con una historia inventada por mi. Aquí y ahora.

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¿Y qué me decís de ellas? Impecables paseando por Madrid. Quizá tan sólo caminan, quizá conversan sobre algo importante, quizá no… Ellas dos me enamoraron, al igual que la mujer del fondo que habla con un caballero vestido de blanco. Seguro que no escucháis nada, pero yo oigo en mi mente una música suave, un organillo creo que es. Nuevamente, no les veo la cara, pero sé que son bellas. Y si no, fijáos en la señora de la izquierda de la imagen, que las mira como diciendo… yo quiero vestir así también. Porque bella no es guapa. Bella es hermosa, bonita, bella es un conjunto de cosas que en la mayoría de las ocasiones no puedo explicar con palabras. Todo esto pasa por mi mente cuando miro la foto, imagináos si llego a completar historias, si llego a contar relatos para mi sola. Así soy.

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Quizá las dos mujeres de antes, sean estas dos que os pongo aquí, pero de frente. Quién sabe. Otro día y a otra hora. Más jóvenes, quizá. Ahí están, con sus vestidos midi y sus chaquetas a juego.

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Sólo por un momento quiero imaginar cuánto tiempo les ha costado arreglarse para salir. Un traje de chaqueta, unos zapatos de tacón y un tocado acorde con el recogido. Es posible que tan sólo vayan a hacer la compra, o a misa como cada domingo. Su vida en blanco y negro me da alas a mi, que las contemplo desde mi tablero de Pinterest. Seguro que a ti te ha pasado igual.

Hemos avanzado en mil cosas y, sólo por eso, hay muchas otras que no añoro de esta época, pero algunas sí. No quiero su sumisión y su esclavitud al hogar, pero sí quiero su ilusión (que no obligación) por ir perfectas, su sonrisa ante la adversidad, su valentía ante la vida y su fuerza. No quiero sus miedos, pero sí su coraje. No quiero sus sueños por cumplir, pero sí sus ganas de hacerlos realidad. Miro a esa mujer de la foto en blanco y negro, ella me mira también y siempre sonríe. Invento su historia mil veces. Últimamente me ha dado por buscarla sin cesar en Pinterest. Me inspira y me calma verla. No será la última vez que hable de ella, porque para mi es eterna <3

Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Las bolsas de bebé que nos confeccionó María Picatto

Quería habéroslo contado hace tiempo, pero es precisamente el tiempo el que se me ha echado encima con mil historias ¿Y qué es lo que me ha traido a la tierra de nuevo? Ver una foto de los bolsos que María Picatto me confeccionó para el equipaje de nuestro pequeño Jorge, y darme cuenta de que nunca os lo dije.

María Picatto Bolsos y Complementos es la artífice de la bolsa del cochecito que muchas de vosotras me habéis visto en alguna ocasión. Azul marino (este detalle lo teníamos claro) y con las iniciales de los tres bordadas en fucsia. Este color es muy especial para nosotros ¡Nos encanta! Así que tuvimos claro desde el principio que la bolsa tenía que tener algún detalle en este tono. Queríamos una bolsa de cochecito discreta, pero única a la vez. En definitiva, la idea era no cansarnos de ella y que fuera funcional. Y el papel lo está cumpliendo a la perfección.

Mirad qué chulada <3

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Sí, seguramente ya os lo habréis preguntado… iremos añadiendo letras si es necesario 😉

En cuanto al neceser para los pañales, no me pude resistir y sucumbí a la moda del estampado de mapa mundi por varios motivos:

  • Me parece precioso.
  • Lleva el color mint del mar, y como bien sabéis este tono ha irrumpido con fuerza en mi vida.
  • Es una tela bastante sufrida y con el trasiego de los bebés, las manchas y tal, la verdad es que está aguantando como una campeona.
  • Me encanta viajar ¡Nos encanta viajar! Y esta filosofía de vida se la vamos a inculcar a nuestro pequeño desde YA, y qué mejor que empezar por los detalles.

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Y ahora vamos a por lo mejor, la bolsa de viaje con estampado de mapa mundi. Básico y necesario. Tenía que tenerla. Se lo propuse a María y nos confeccionó la bolsa de viaje más molona del mundo. Grande, con bolsillos interiores grandes para separar pañales, cremas, cubrepañales, ropa en general, etc, etc… Con asas largas, pero también cortas. Ya la hemos utilizado en nuestro primer gran viaje transoceánico con el peque… ¡y genial! Ha aguantado tute de aeropuertos y peso de mil y una cosas que hay que llevar cuando viajas con bebés.

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Gracias María por cumplir punto por punto cada uno de los detalles que te propusimos. Pero nuestros encargos no acaban aquí, porque tengo varias cosas en mente y María Picatto siempre es una buena opción. Espero que os haya inspirado. Un besete y ¡sed felices!

Soraya Soler y Yoga con Soraya, la fuerza de emprender

Soraya Soler y Yoga con Soraya, la fuerza de emprender

Como en un puzzle maravilloso en el que cada pieza encaja casi sin darte cuenta, así fue como nos reecontramos Soraya Soler y yo. Las dos necesitábamos un lugar para compartir y para hacer de él un espacio mágico, y las dos estábamos embarazadas cuando volvimos a coincidir. Dos casualidades que, en realidad, no lo eran. A veces las cosas tienen que pasar sí o sí. Me diréis si no…

Dos mujeres emprendedoras, embarazadas e inquietas buscando su lugar en el mundo. Teníamos que encontrarnos.

Much@s de vosotr@s ya la conocéis. Soraya Soler es la creadora de Yoga con Soraya y mi “compi de piso”.

Un año después de empezar nuestra andadura juntas aquí estamos, creciendo. No ha sido fácil, y mucho menos con dos bebés, pero es tanto lo que hemos aprendido. Precisamente por eso, Soraya me pidió que lo contásemos, que le dijésemos a las mujeres con niños que sí se puede emprender y que los miedos y las dificultades son comunes y muy comprensibles.

Gracias Soraya por contestar a todas las preguntas con tanta sinceridad. Ella es un plus en la vida. Ojalá todo el mundo tuviera una “compi de piso y de emprender” tan especial como la mía ¡Gracias!

– ¿Cómo te planteaste emprender?

Cuando una mañana sonó el despertador y casi me puse a llorar pensando que NO QUERÍA IR A TRABAJAR… y no era un sentimiento de pereza sino de rechazo hacia lo que dedicaba más de 40 horas a la semana… y si lo pensamos son muchas horas…

En ese instante decidí dejar de quejarme y buscar LA ALTERNATIVA, es decir, aquello que me llenara, con lo que me sintiese realizada y muy feliz.

Dejé mi trabajo, tras 14 años, y empecé a construir mi sueño. Tras un paso das otro y al final te das cuenta que los sueños, meditados y sentidos, se hacen realidad.

Entonces pensé que sabía lo que quería y cómo lo quería y por tanto, no necesitaba “trabajar” para otros sino DISFRUTÁRMELO YO. El yoga y el crecimiento personal eran y son mi pasión.

– ¿Estabas bien asesorada?

Para nada, de hecho aún pienso que no lo estoy y que esto es responsabilidad mía, lo sé, pero tampoco entiendo por qué no nos asesoran desde incluso los institutos… una asignatura que hable del MUNDO LABORAL y todas las opciones que hay en este… pero, repito, no culpabilizo a nadie, yo soy responsable de lo que hago y de lo que DEJO DE HACER…

– ¿Cuánto tiempo llevas como empresaria?

Desde noviembre de 2014.

– ¿Qué has aprendido en este tiempo?

De todo y más… por suerte y esto es lo mejor… porque todo lo que aprendes lo haces para ti y para tu negocio.

De hecho, leer esta pregunta me encanta porque es cuando soy consciente de que no podría numerar lo aprendido y, lo mejor, todo lo que queda, porque cuando eres empresaria debes saber de todo y no por encima…

– ¿Trabajador por cuenta propia o ajena?

Pues por ahora para hacer lo que me gusta debe ser por cuenta propia y para mí hacer lo que me gusta es fundamental en mi vida.

También he de decir que el tiempo que estuve trabajando por cuenta ajena aprendí una barbaridad de cosas. Cosas que he incorporado a mi negocio y temas que nunca copiaría, es decir, me parece interesante haber trabajado para “otros” para tener una mayor visión profesional.

– Cuando te quedaste embarazada ¿en qué momento apareció el pensamiento “y ahora qué”?

Desde el minuto menos 5 porque ya antes de estar embarazada te planteas “qué pasará”… y, esto creo que está en la cabeza de las mujeres, sin ser para nada un pensamiento ni machista ni feminista…

– ¿Pensaste en “dejarlo”?

Sí, y en volver a todo lo anterior, me planteaba que ERA MÁS FÁCIL. Se me hace curioso escribir y leer ahora esto…jijij pero es cierto. Me dije: “más vale malo conocido…”. En fin, ahora me doy cuenta de que los miedos te pueden hacer tomar decisiones erróneas que te alejen de la felicidad.

– ¿En qué te ha beneficiado? sobre todo a nivel emocional.

Mucha paz, tranquilidad y coherencia. Ahora me permito y no estoy en lucha.

– ¿Has tenido que renunciar a algo al tener un bebé y un negocio?

Voy a ser sincera… NO, no he tenido que renunciar a nada, ni a horas de sueño, pero ya te digo que durante dos años en mi anterior trabajo tuve que renunciar a la salud.

– ¿Te gustaría que tu bebé emprendiera?

Jijij, me encanta la pregunta. Me siento como las famosas… jijijij. Pues aunque suene al típico tópico y parezca muy pasota… ELLA QUE HAGA LO QUE LE DE LA GANA.

– ¿Cómo ves tu futuro?

Hace tiempo que me dieron uno de los mejores consejos de mi vida y es PIENSA SIEMPRE EN GRANDE Y SERÁS GRANDE. O sea, que mi futuro lo veo como el presente: ¡GRANDE!

– ¿Crees que ser “tu propia jefa” hace que puedas compaginar mejor la maternidad y el trabajo?

SÍ, yo lo que quiero ganar, mis horarios y mi tiempo y en todo aquello que ella puede estar, estará. Creo que debemos cambiar esa visión sobre el trabajo y la vida personal.

– ¿Cambiarías algo en la sociedad en relación con el trato a las mujeres emprendedoras?

Muchas cosas, pero vuelvo a repetir lo mismo, no quiero culpabilizar ni responsabilidad a nadie, quiero aportar mi granito de arena y cambiar en esta sociedad todo lo que esté en mis manos. Me quiero responsabilizar como ciudadana.

– ¿Qué has echado de menos?

Asesoramiento, ayudas, acompañamiento…

– ¿Qué miedos tienes?

El mayor miedo que tengo es hacer las cosas mecánicas, es decir, olvidarme de que trabajo con personas… y empezar a tratar a todas por igual.

– ¿Qué fortalezas te aporta tener tu propio negocio?

PODER DE DECISIÓN

RESPONSABILIDAD

CREATIVIDAD

FLEXIBILIDAD

ESCUCHA

COMPARTIR

Ufff, muchas ¡¡me encanta la pregunta!!

– ¿Qué crees que le puedes transmitir a Alejandra (tu pequeña)?

Somos espejos directos donde ellos se miran y quiero que vea a UNA MUJER AUTÉNTICA, diferente y única. Que piense que podemos salirnos de las líneas marcadas y establecidas. Que tome las riendas de su vida y haga con ella su propio dibujo.

El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

Hay un grupo de chicas que el sábado volvió a disfrutar y divertirse como hacía tiempo que no ocurría. Ellas, que dejaron a los niños en casa por un día, que recordaron lo muchísimo que les gustaba bailar “Sin documentos”, de Los Rodríguez, y que habían olvidado cómo relajarse de verdad. Ellas, que llegaron con tantísima energía, derrochando felicidad y sonrisas… ese grupo de amigas, en realidad, llegó a nuestra Sala de Estar de pura casualidad ¡Y bendita casualidad! No iban a venir y quizás por ese motivo fue todo tan especial.

Una Caja de BotonesTodo empezó el miércoles, con el mensaje de Lourdes. “Tenemos un cumple de tres”, nos dijo y, a partir de ahí, El Desayuno Perfecto se convirtió en comida. Sólo había tres premisas: relajarse, pasarlo bien y, como Cenicienta, acabar cerca de las 18.00, pero ellas supieron aprovechar su tiempo y nos contagiaron con su alegría.

No sabían a lo que venían… eran diez, llegaron cerca de las 14.00 y lo hicieron cantando “¿Dónde estamos?”, “¿Y ahora…?”. Ahora empieza lo bueno. Ponéos cómodas, descalzáos y… pasad a la sala. A partir de ahí, silencio. Costó conseguir que se relajaran, pero no sólo por su energía inicial, sino porque muchas hacía verdaderamente mucho tiempo que no desconectaban de verdad.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesAl cabo de unos pocos minutos sólo había silencio, después risas, a continuación confidencias y, después, muchísimas sonrisas. Ya está. Lo bueno acababa de empezar. La sesión de yoga y relajación de Soraya consiguió su objetivo. Alguna, incluso, se quedó dormida porque seguramente hacía tiempo que necesitaba una siesta en condiciones.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesDespués, la comida que, no me digáis cómo, acabó con ellas en el suelo. “¿Nos podemos hacer un picnic aquí?”, “claro que sí, podéis poneros donde queráis”. No quisieron sillas, tan sólo sentarse en el suelo, como si estuviesen en el campo, con su música, cantando sus canciones favoritas a coro, quitándose la palabra, riendo sin parar, haciéndose fotos… daba gusto verlas. Realmente, estaban en su casa.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones“¿Quién abre fuego?”, preguntó una de ellas. Y entonces alguien cogió una percha y, así, una detrás de otra se probaron toda la ropa que quisieron, lo que les gustaba, lo que les daba vergüenza ponerse, lo que otra les pedía que se probasen, incluso lo que les estaba grande pero también lo que les estaba pequeño… El caso era reír juntas. Quise hacerme transparente para no estar y que se sintiesen, si cabe, todavía más en su casa, en su ambiente. Creo que lo conseguimos una vez más ¡Gracias chicas! Mereció la pena hacer un hueco en vuestras vidas, pararlas, desprenderse y buscar tiempo para volver a ser adolescentes, para volver a reír sin ninguna preocupación más que la de estar aquí y ahora con vuestras amigas.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesGracias Lourdes, gracias a todas por vuestra confianza. Seguiremos repartiendo buenos momentos, paz y mucha felicidad.

¿Quieres probar? Escríbenos y te lo contamos: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com

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El Desayuno Perfecto de Elena y sus amigas

El Desayuno Perfecto de Elena y sus amigas

Dicen sus amigas que Elena es muy proactiva, “de no ser por ella, no habríamos venido y no habríamos vivido una experiencia así de maravillosa”.

Ocurrió el sábado pasado en La Sala de Estar, ese lugar mágico donde se viven experiencias geniales. Elena lo tuvo muy claro, quería reunir a sus amigas para que hicieran un alto en su ajetreada vida normal. “Siempre estamos tan cansadas, tan pendientes de los niños, tan agobiadas… Me contó Soraya lo del Desayuno Perfecto y no me lo pensé. Era eso… ¡Perfecto!”.

Llegó el sábado a las 10 y empezó la aventura. Calle Marqués de Sotelo, 4, 1ºG, ese era el lugar de encuentro. “¿Comenzamos?”, dijo Soraya, y la magia se adueñó de la sala. Entre risas y algún “yo eso no puedo hacerlo”, tengo que confesar que al entrar poco después en La Sala de Estar, todo eran carcajadas. Después la relajación y el balance… “necesitaba algo así”, “yo nunca había hecho yoga pero ahora me lo planteo seriamente”, “qué sensaciones tan bonitas”, “me ha encantado compartir algo así con mis amigas”… Sí, la vida diaria no nos deja parar, nos obliga a dar el 150% de nosotras sin más, nos somete a una esclavitud constante de horarios, mensajes y llamadas de teléfono. Además, siempre con el pesar en la mente y el corazón de no poder dedicar más tiempo a nuestras familias.

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno PerfectoEl Desayuno PerfectoPero hay un lugar donde puedes parar el tiempo. Está en Valencia, en el centro, y lo puedes compartir con quien tú quieras.

El Desayuno PerfectoSe acaba el yoga y aparecen todas con una sonrisa de oreja a oreja. Eran ocho chicas que necesitaban relajarse y reír sin horarios. Después llegó el desayuno ¡Y qué desayuno! Sencillo y compartido, que al final es lo mejor. Desayuno y moda… “Cuánto tiempo sin poder probarme cosas tan bonitas con un poco de tranquilidad”, escucho que dice alguien. Y nos reconforta. Qué genial sería poder tener un poco más de tiempo para nosotras.

El Desayuno Perfecto

“¡Gracias!”, es la palabra más repetida al final de la experiencia. Pero en realidad os lo agradecemos a vosotras, a vuestra capacidad para vivir sensaciones nuevas, a vuestra generosidad por querer probar, por dejaros relajar, por dejarnos que os ayudemos.

¡Gracias Elena por compartirlo!

El Desayuno PerfectoEl Desayuno Perfecto sigue su camino y su andadura. Nos encantaría que tú fueses la próxima. No hace falta que sea una ocasión especial, tan sólo que tú quieras convertir un momento mundano en algo para recordar ¿Quieres? Te estamos esperando: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com <3

 

El Desayuno Perfecto de Carol

El Desayuno Perfecto de Carol

Silvia sólo quería venir a las rebajas, pero entonces lo vio y pensó… ¡Eso es lo que necesita Carol! Y acertó. No había más que ver su cara de felicidad. Carol alucinó, literalmente.

Una mañana con amigas, disfrutando de una sesión de yoga donde, al final, ella fue la protagonista. Un momento de reflexión en común, de sacar los miedos y airearlos, de comentarlos con las amigas, un espacio para la sinceridad y después… ¡Un premio! Una mañana de compras con un ‘brunch’ muy especial. Carol no sabía nada, pero la cara que puso al salir de clase de yoga y encontrarse la sala para ella y sus amigas… fue ¡auténticamente genial!

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno PerfectoEl Desayuno Perfecto“Tengo unas amigas que no me las merezco”, dijo Carol con una sonrisa en los labios. “¡Dios mío! Me gusta todo ¿Me lo puedo probar?”. Preguntaba y hablaba sin parar ¡Claro que se lo podía probar todo! ¡Faltaría más! Y aún después de habérselo dicho, todavía no era consciente. Fue una reacción preciosa, el mejor regalo para ella. Lo que Carol no sabía es que, a la vez, nos estaba haciendo a nosotras también el mejor regalo: su felicidad.


“¿Qué música te pongo?”, le pregunté. “Mmmm, no sé… ¿Supersubmarina?”. Y eso es lo que sonó durante toda la mañana, lo que acompañó sus risas y su momento, porque ese sin duda alguna era su momento.

Al final, un descubrimiento: ‘La Sala de Estar’ y ‘Una Caja de Botones’. Un montón de bolsas e incluso un resopón de desayuno, porque la emoción hizo que desayunasen en dos tandas 🙂 ¡Felicidad! es la palabra que describe mejor lo que ocurrió el pasado sábado por la mañana en nuestra Sala de Estar, la de Soraya y la mía, la de todas aquellas personas que quieran venir a vivir, a regalar momentos.

Carol salió super contenta, pero nosotras aún nos fuimos más felices todavía. ¡Gracias a ti! Por ayudarnos a empezar el 2017 con el mejor pie del mundo.

Si tú también quieres regalar momentos, ponte en contacto con nosotras en yogaconsoraya@gmail.com o en tienda@unacajadebotones.com y pregúntanos. Organizaremos para ti y tus amigas El Desayuno Perfecto.

El Desayuno PerfectoEl Desayuno más bonito del mundo

La valiente y la vida

Fue valiente y le salió caro. Se arrepintió. Se dijo a sí misma que nunca más volvería a serlo, pero después se le olvidó y al tiempo cometió el acto de valentía más grande que había hecho en su vida…tuvo un hijo. Visto así diréis que no pasa nada. Ya. No pasa nada ahora, pero entonces sí que pasaba, y mucho.

Elena tenía veinte años y su mundo no era el nuestro. Tenía mucha miseria vivida a sus espaldas. Pero no era miseria de la que se ve, de la de ser pobre, sino de esa que se tiene en casa al cerrar la puerta y hacer cuentas día a día, mes a mes. No hablo de miseria de faltarte un abrigo o un techo, sino de esa que te hace ir a la tienda de la esquina con el dinero justo y sudando tinta para no pasarte del presupuesto. De esa que se disimula con una sonrisa preciosa y los labios pintados de rojo, porque en realidad se sufre en el alma y en el forro desgastado del abrigo. Precisamente por eso, para salir de esa miseria enredona y pegajosa, Elena decidió estudiar mucho. En su casa se decía que el que estudiaba no pasaba necesidad, así que ella eligió estudiar algo lleno de humanidad, y se matriculó en Enfermería. Elena no sería como las demás, y mucho menos como las demás de 1930. Sabéis de lo que os hablo ahora ¿verdad?

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Enfermeras de Madrid. Foto: Pinterest

Elena no tenía tiempo de un mano sobre mano. No podía esperar a que llegara el hombre que la mantuviese, aunque eso era lo que más se estilaba en la época. Nunca esperó nada, ni siquiera a que el padre del que sería su hijo se decidiese a dejar a su mujer para vivir con ella esa historia que nunca llegó a ocurrir ¡Qué pena! -pensaréis… Pero así fue como sucedió. No obstante, su idea no era tenerlo para atarle, ni mucho menos, nunca pensó en algo así. Ella quiso tener a aquel niño para ser más libre aún, como mujer, como persona, como madre. Decidió y ganó.

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Mujer caminando por la Gran Vía de Madrid. Foto: Pinterest

Pero dejadme que eche un poco la mirada atrás. Los padres de Elena dejaron una fría y dura Soria para sacar adelante a sus hijos en Madrid. Elena era la mayor de doce, así que fue plenamente consciente, desde el principio, de que había que ganarse los cuartos. Trabajaba y estudiaba a la vez. Ella no dependería de nadie, tampoco de ningún hombre que le hiciera sentir que cada peseta que gastaba se la debía a él. Ella tendría sus pesetas, su presente y su futuro.

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Gran Vía de Madrid, 1935. Foto: Pinterest

Cuando pudo solicitar su plaza, presentó la instancia para estudiar Enfermería en el Hospital San Carlos de Madrid. ¿Sabéis dónde se encuentra actualmente el Museo Reina Sofía? Allí estaba en aquel momento el hospital. Elena trabajaba y estudiaba para salir adelante y, cuando acabó la carrera, empezó a trabajar rápidamente en un hospital, el mismo donde le conoció a él, un cardiólogo muy reputado. Con él, y de forma totalmente consciente, tuvo a su pequeño. Él le prometía cosas que ella sabía que nunca cumpliría, pero Elena fue valiente y salió adelante.

 

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Hospital General San Carlos, Madrid. Foto: Google
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Quirófano Hospital San Carlos, Madrid. Foto: Pinterest

Ahora venía la peor parte, la de decirle a su madre que ella y su niño se quedarían allí, en su casa. Lo hizo, pero no le sentó nada bien, por las vecinas y por la boca de más que había que alimentar. Aún así, guardó su orgullo en un cajón, aguantó el sermón y su hijo y ella se instalaron con su madre y sus hermanos. Elena consiguió su objetivo: nunca dejó su trabajo. Y no… aquel médico apuesto y reputado tampoco dejó jamás a su mujer. Son esas cosas que tiene la vida.

Aquel niño creció feliz. No hubo un “a pesar de…”, porque nunca sintió que le faltase de nada. Elena luchó con uñas y dientes por él, y él salió fuerte y valiente para defenderse solo, llegado el momento.

Qué difícil caminar sola en aquella época, y qué difícil hacerlo acompañada por alguien tan pequeño, pero sobre todo hacerlo por decisión propia. Y cómo explicarlo a la gente. Imposible. Qué difícil todo, la verdad… y sin embargo, Elena echa la vista atrás y no se arrepiente, es más, se siente valiente. La valiente y la vida, pensé al escuchar la historia a través de la voz de mi abuela. No llegué a conocerla a ella, ¡qué pena!, se que nos hubiésemos caído muy bien. Pero sí conozco a aquel niño, valiente también, además de amable, educado, afable y muy apuesto. Aún guarda parte de lo que fue. Tenía a quién parecerse: dicen que su padre llamaba la atención, aunque a mi sólo me despertaba admiración su madre, tan fuerte, tan humana y tan valiente.