Lo que querías ser de mayor

Lo que querías ser de mayor

El otro día lo hablaba con una clienta, gracias Luz, y me sentí mejor. No soy la única que quiso ser algo de mayor y que ahora, de mayor, ha resultado ser otra cosa distinta. Lo hablábamos con una sonrisa en los labios y asentimiento constante en la cabeza: lo que querías ser de mayor, a donde querías llegar, lo que pensabas que cambiarías y la de retos que conseguirías, el mundo se iba a enterar de que habías llegado tú y tu talento y te diría ¡Déjenla pasar porque sabe lo que se hace! ¿Dónde ha estado esta chica durante tanto tiempo? Pero no. Es una historia un poco triste, pero un poco alegre también, porque en el fondo te das cuenta de que no has sido vencida, sino de que has encontrado tu lugar en el mundo, un lugar que antes no conocías y que, por lo tanto, no podías desear. Por eso lo hablábamos con una sonrisa también, aunque con nostalgia ¡Qué ilusas! Pero entonces Luz dijo una cosa: “El mundo se lo pierde, Alicia, y se lo lleva mi niña. Ella es la que ha ganado”. Ahí estaba la clave. Entonces dije <3 alguien ha pensado lo mismo que yo. Me sentí bien.

¿Y yo qué quería ser de mayor?

Niños jugando
Fuente: Pinterest

Cada vez pienso más seriamente que, cuando yo era pequeña, todavía no habían inventado la profesión que yo quería ser de mayor. Ahora existe a medias, todavía la están definiendo. De pequeña yo tenía una creatividad tremenda, pero no de dibujar y recortar, yo leía cuentos y me grababa con un “radio cassette” ¿Os acordáis del aparato ese? Le daba a la tecla del punto rojo “Record” y con un equipo de música que tenía mi padre me ponía la música de fondo. Yo leía y leía y, en las pausas, subía la melodía de Mozart o Chopin. “La Cenicienta”, “Caperucita Roja” o “Blancanieves”, los interpreté todos y a todos sus personajes, incluido el leñador (¡Qué bueno!) No sé para qué servían esas grabaciones, no eran productivas, pero me gustaban. “¿Y qué quieres ser de mayor?”, me preguntaban los amigos de mis padres. “No sé”, pensaba yo, no sabía cómo definir a lo que hacía con el radio cassette y las voces. Una profesión divertida, donde pueda poner voces, crear, divertirme, salir en la tele a veces y organizar cosas bonitas ¿Y qué profesión es esa? Aún no lo sé, la verdad, la sigo buscando… pero a veces se parece a lo que hago ahora y otras veces no. Depende el día y depende de cómo me levante.

Radio Cassette
Fuente: Pinterest

Yo también he tenido mis fases. De vez en cuando envidio a aquellos que, desde el lugar en el que a mi me gustaría estar, te cuentan que nunca fue su intención llegar allí. Entonces, y sólo entonces, con un poquito de confusión piensas “Dios mío ¿Qué he hecho mal? A lo mejor he deseado con demasiada fuerza lo que quería ser y por eso no lo conseguí. Quizá debí fluir. Quizá se cumplió el dicho de la arena, cuanto más aprietas lo que quieres en tu puño más se te escapa por el otro lado. Quizá debí ser más realista y un día… ¡chap! el universo te premia con lo que siempre quisiste ¿Eso es karma?”. Y te haces un lío mental, señoras y señores, y ya no sabes nada de nada. No hay teorías para el deseo y los sueños que se cumplen, sólo trabajo, pero ni siquiera esto último te garantiza que vayas a conseguir lo que siempre soñaste. Me lo dijo Luz, y sonreí con esa sonrisa amplia de cuando alguien te cuenta que le pasan cosas y descubres que eso también te pasa a ti ¿Te está pasando ahora? ¿Estás sonriendo? Bien. Estamos en la misma onda.

Karma
Fuente: Pinterest

Luz me dijo que ella estudió y estudió. Yo también. Me dijo que sacó buenas notas, que se esforzó muchísimo, que echaba horas en la oficina y quería ser la mejor. Hizo lo que se suponía que tenía que hacer. Y yo decía que sí con la cabeza, porque me estaba viendo a mi misma. Esa era yo. Luz también soñó que así sería lo que quería ser de mayor, pero luego vino la vida y decidió por ella. A las mujeres nos suele pasar y lo hablamos mucho (a ellos también les pasa, aunque lo hablan menos y se enfadan más consigo mismos). Luz soñó que llegaría ese día, pero se cansó de esperar que llegase. Como a mi, pensé. Y entonces empezó a vivir la vida como venía. Como yo, pensé.

Vive la vida
Fuente: Pinterest

Siempre creí que a mi edad tendría una casa preciosa (en el centro preferiblemente), niños, un trabajo fijo que me hiciera feliz, vacaciones en el extranjero y la vida solucionada ¡Ay la vida! ¡Qué risa me da! Ahora, que tengo esa edad que imaginé, ni tengo una casa preciosa (además, no es mía), ni tengo la deco que soñé, ni esos niños que antes os dije, lo del trabajo fijo me produce una carcajada enorme y las vacaciones en el extranjero las tengo de vez en cuando, pero en un hostal mochilero y comprando ensaladas para ahorrar. Pero ¿sabéis que es lo mejor? Que soy feliz. Ahora, si volviese atrás y los mayores me preguntasen qué quiero ser sólo contestaría una cosa: “Feliz“. Es la mejor respuesta del mundo y es el objetivo más humano y sincero. Luz y yo acabamos la conversación ahí el otro día. Sonriendo. “¿Sabes lo que te digo? Que soy feliz“, me dijo. “Y yo”, le contesté. Y nos fuimos felices de saber que nos habíamos desprendido un poco más de los retos del pasado y nos habíamos centrado en los del presente, ni siquiera en los del futuro.

Una casa preciosa
La deco que probablemente nunca tenga. Fuente: Pinterest

No seas demasiad@ sever@ contigo mism@. Quizá no seas estrictamente lo que querías ser de mayor, quizá no estás viviendo la vida que imaginaste en un principio, pero párate a pensarlo: quizá has mejorado tus expectativas. No se trata de la meta, se trata de disfrutar del camino, porque en él se basa la vida. La vida feliz, que no es poca cosa. Como ven, aquí además de vender ropa pasan cosas de lo más lindas. Sean felices 🙂

Enviar una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Por favor introduce el código que se ve en la imagen *