Lady Madrid y el retrato prohibido

Lady Madrid y el retrato prohibido

“Te dolía el cuello de mirarla, pero ella no te hacía caso y eso era lo que más nos gustaba, su indiferencia, y lo que más nos dolía a la vez”. Dolor del bueno, de cuando miras algo fijamente porque te encanta y, de repente, tu cuello te dice… “¡Amigo, muévete!” y vaya si te mueves. Te mueves y te duele, pero… qué bonito lo que mirabas y qué gustazo, Diosssss. Así cuentan que era mirarla y, aún hoy, se te queda el cuello tonto cuando estás enfrente de su foto. Sí, hoy la fotografía ha avanzado muchísimo, pero las imágenes que sacaban aquellas cámaras eran mágicas ¿Has visto fotos de actrices de Hollywood? Retoca lo que quieras, que jamás te saldrán sus ojos, ni su pelo, ni sus labios, ni su sonrisa. Ella era y es un imán. No sabes lo que tiene, pero está ahí. Después, preguntas a todos los que conocieron sus dieciséis años (ya no quedan muchos) y se les va la mirada a aquel momento y te lo cuentan. La mirabas y ya estabas perdido. La querías para ti, pero ella sólo quería a uno. La vida siempre es así, pero esa es otra historia que os contaré otro día.

Marilyn Monroe
Fuente: Pinterest
GettyImages
Fuente: Getty Images
Lady Madrid y el retrato prohibido
Fuente: Pinterest

Fray Lorenzo también la quiso para sí, sólo había un problema: él ya había prometido su vida. No importaba, había encontrado la manera de quedársela para siempre. “Déjame que te pinte“, le dijo él, que tenía talento para dibujar. “¿Para qué quieres tú pintarme?”, dijo ella. “Para tenerte siempre”, le contestó él, y ella sonrió. Fray Lorenzo era muy joven y muy guapo a la vez. A veces la vida tiene esas tentaciones que te hacen imaginar. Ella sonreía, porque sonreír no era pecado, pero su tío dijo que no. Hace cuatro días que las mujeres tomamos decisiones sin consultarle a ningún hombre, pero aquel era todavía el segundo, así que allí se hacía lo que su tío Laureano decía. Él dijo que no, e iba a ser que no. Punto. Y así fue finalmente.

“Deja que la pinte”, dijo su cuñada. “¿Por qué tiene que tener alguien un dibujo de la niña?”, preguntó el tío Laureano. “Porque no hace daño a nadie”, dijo ella. “Pues yo creo que sí. Se empieza por él y al final vendrán más a pedírselo”, contestó, “no puedo estar vigilándolos a todos. Mi negativa es general y no se negocia”. “Y no me dejó”, me cuenta ella hoy. “Ahora ya me da igual, pero entonces me quedé un poco así. Además, luego me enteré que se lo pidieron más, pero a todos les dijo que no”, y lo cuenta con orgullo y media sonrisa. No es para menos ¿Cuántas veces te ha pedido un pintor inmortalizar tu imagen para siempre? Mmmmm, ninguna en realidad ¿A que no?. A mi tampoco, no sufras, y sin embargo es el piropo más bonito del mundo. “Déjame que te pinte”, le dijo él poniendo a su disposición todo el talento que tenía. Pero ese dibujo nunca se hizo realidad, ni para él ni para nadie, ni siquiera para el único caballero que la acompañó en la vida, y del que os contaré otro día, más adelante.

Titanic
Jack pintando a Rose en “Titanic”

Después, a Fray Lorenzo lo mandaron a México y nunca más se supo. Bueno, sí, vino hace poco a decir misa, y se encontraron. Sí. Él andaba con dificultad y ella le saludó desde sus silla de ruedas. Sonrieron. Él seguía acordándose del retrato prohibido y ella le dijo que nadie consiguió pintarla. “Fíjate, y ahora los jóvenes se envían fotos contínuamente. Antes era otra cosa”, le comentó ella. “Mejor así”, le dijo él, “si te llego a pintar me envían más lejos“, se ríe. “Le echaste valor”, le dice ella. “Y tú siempre tan indiferente. Ahí estaba el secreto”, le dice él. Me lo contó ella, como siempre.

Y así, se dijeron adiós. Ahora sí, para siempre. Era el mes de mayo de dos mil quince, pero por un momento fue de nuevo mil novecientos treinta y siete. Entonces nada era fácil, pero ellos no fueron conscientes. Vivían y ya. Me fascinan sus historias. Tú te crees en tu peor momento y ellos vienen y te cuentan una de supervivencia, una de levantarse por la mañana sin saber si volverías a acostarte de nuevo. Una de salir de casa sin móvil, con una guerra de por medio, y sin saber si vas a volver. Una de retratos prohibidos, hombres con sombrero y traje confeccionado por un sastre. Hombres que decidían por ti sin consultarte. Y tú, sin rechistar. Eso hoy no pasa y, sin embargo, no hace mucho tiempo. Piénsalo bien. Escucha atent@. Si pones atención encontrarás, aún, alguna historia así a tu alrededor. Procura que te lo cuenten sus protagonistas, siempre es mejor, es oro puro. Hoy todavía no lo sabes… mañana lo sabrás sin duda alguna ¡Sed felices!

Comentarios (5)
  1. Margarita dice:

    Querida Alicia:
    Muchas gracias por plasmar tan FABULOSAMENTE todas nuestras conversaciones.
    Sabes que tengo en mi “ARCHIVO MENTAL” multitud de vivencia de mi juventud y…,como tú bien sabes, de mi TERCERA Juventud.
    Espero y deseo que seas tú, a través de tu fantástico Blog, quien trasmitas todo lo que aún me queda por contarte.
    Te quiero.
    Ita “Lady Madrid”

    1. Una Caja de Botones dice:

      Estoy deseando escuchar la siguiente. Tengo la mente abierta y la pluma dispuesta. Mil besos Ita!

  2. Margarita dice:

    Como siempre eres una privilegiada por oir tantas historias maravillosas de alguién tan especial, pero también lo es Lady Madrid por tener a alguién que cuente sus cosas tan maravillosamente, y notrosos por poderlas leer.

    Gracias por tus historias.

    Margot

  3. Marina dice:

    Alicia, además de tu mejor clienta, amiga y casi de la familia, también soy muy fan tuya. Debes seguir escribiendo, no lo olvides, porque de verdad que es lo tuyo. Gracias.

    1. Una Caja de Botones dice:

      Gracias Marina 🙂 además disfruto. Recibir estos mensajes es el mejor empuje, sin duda. Un beso

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