El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

Hay un grupo de chicas que el sábado volvió a disfrutar y divertirse como hacía tiempo que no ocurría. Ellas, que dejaron a los niños en casa por un día, que recordaron lo muchísimo que les gustaba bailar “Sin documentos”, de Los Rodríguez, y que habían olvidado cómo relajarse de verdad. Ellas, que llegaron con tantísima energía, derrochando felicidad y sonrisas… ese grupo de amigas, en realidad, llegó a nuestra Sala de Estar de pura casualidad ¡Y bendita casualidad! No iban a venir y quizás por ese motivo fue todo tan especial.

Una Caja de BotonesTodo empezó el miércoles, con el mensaje de Lourdes. “Tenemos un cumple de tres”, nos dijo y, a partir de ahí, El Desayuno Perfecto se convirtió en comida. Sólo había tres premisas: relajarse, pasarlo bien y, como Cenicienta, acabar cerca de las 18.00, pero ellas supieron aprovechar su tiempo y nos contagiaron con su alegría.

No sabían a lo que venían… eran diez, llegaron cerca de las 14.00 y lo hicieron cantando “¿Dónde estamos?”, “¿Y ahora…?”. Ahora empieza lo bueno. Ponéos cómodas, descalzáos y… pasad a la sala. A partir de ahí, silencio. Costó conseguir que se relajaran, pero no sólo por su energía inicial, sino porque muchas hacía verdaderamente mucho tiempo que no desconectaban de verdad.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesAl cabo de unos pocos minutos sólo había silencio, después risas, a continuación confidencias y, después, muchísimas sonrisas. Ya está. Lo bueno acababa de empezar. La sesión de yoga y relajación de Soraya consiguió su objetivo. Alguna, incluso, se quedó dormida porque seguramente hacía tiempo que necesitaba una siesta en condiciones.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesDespués, la comida que, no me digáis cómo, acabó con ellas en el suelo. “¿Nos podemos hacer un picnic aquí?”, “claro que sí, podéis poneros donde queráis”. No quisieron sillas, tan sólo sentarse en el suelo, como si estuviesen en el campo, con su música, cantando sus canciones favoritas a coro, quitándose la palabra, riendo sin parar, haciéndose fotos… daba gusto verlas. Realmente, estaban en su casa.

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones“¿Quién abre fuego?”, preguntó una de ellas. Y entonces alguien cogió una percha y, así, una detrás de otra se probaron toda la ropa que quisieron, lo que les gustaba, lo que les daba vergüenza ponerse, lo que otra les pedía que se probasen, incluso lo que les estaba grande pero también lo que les estaba pequeño… El caso era reír juntas. Quise hacerme transparente para no estar y que se sintiesen, si cabe, todavía más en su casa, en su ambiente. Creo que lo conseguimos una vez más ¡Gracias chicas! Mereció la pena hacer un hueco en vuestras vidas, pararlas, desprenderse y buscar tiempo para volver a ser adolescentes, para volver a reír sin ninguna preocupación más que la de estar aquí y ahora con vuestras amigas.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesGracias Lourdes, gracias a todas por vuestra confianza. Seguiremos repartiendo buenos momentos, paz y mucha felicidad.

¿Quieres probar? Escríbenos y te lo contamos: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com

Una Caja de Botones

Enviar una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Por favor introduce el código que se ve en la imagen *