El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

El Desayuno Perfecto que se convirtió en comida

Hay un grupo de chicas que el sábado volvió a disfrutar y divertirse como hacía tiempo que no ocurría. Ellas, que dejaron a los niños en casa por un día, que recordaron lo muchísimo que les gustaba bailar “Sin documentos”, de Los Rodríguez, y que habían olvidado cómo relajarse de verdad. Ellas, que llegaron con tantísima energía, derrochando felicidad y sonrisas… ese grupo de amigas, en realidad, llegó a nuestra Sala de Estar de pura casualidad ¡Y bendita casualidad! No iban a venir y quizás por ese motivo fue todo tan especial.

Una Caja de BotonesTodo empezó el miércoles, con el mensaje de Lourdes. “Tenemos un cumple de tres”, nos dijo y, a partir de ahí, El Desayuno Perfecto se convirtió en comida. Sólo había tres premisas: relajarse, pasarlo bien y, como Cenicienta, acabar cerca de las 18.00, pero ellas supieron aprovechar su tiempo y nos contagiaron con su alegría.

No sabían a lo que venían… eran diez, llegaron cerca de las 14.00 y lo hicieron cantando “¿Dónde estamos?”, “¿Y ahora…?”. Ahora empieza lo bueno. Ponéos cómodas, descalzáos y… pasad a la sala. A partir de ahí, silencio. Costó conseguir que se relajaran, pero no sólo por su energía inicial, sino porque muchas hacía verdaderamente mucho tiempo que no desconectaban de verdad.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesAl cabo de unos pocos minutos sólo había silencio, después risas, a continuación confidencias y, después, muchísimas sonrisas. Ya está. Lo bueno acababa de empezar. La sesión de yoga y relajación de Soraya consiguió su objetivo. Alguna, incluso, se quedó dormida porque seguramente hacía tiempo que necesitaba una siesta en condiciones.

Una Caja de Botones

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Una Caja de BotonesDespués, la comida que, no me digáis cómo, acabó con ellas en el suelo. “¿Nos podemos hacer un picnic aquí?”, “claro que sí, podéis poneros donde queráis”. No quisieron sillas, tan sólo sentarse en el suelo, como si estuviesen en el campo, con su música, cantando sus canciones favoritas a coro, quitándose la palabra, riendo sin parar, haciéndose fotos… daba gusto verlas. Realmente, estaban en su casa.

Una Caja de Botones

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Una Caja de Botones“¿Quién abre fuego?”, preguntó una de ellas. Y entonces alguien cogió una percha y, así, una detrás de otra se probaron toda la ropa que quisieron, lo que les gustaba, lo que les daba vergüenza ponerse, lo que otra les pedía que se probasen, incluso lo que les estaba grande pero también lo que les estaba pequeño… El caso era reír juntas. Quise hacerme transparente para no estar y que se sintiesen, si cabe, todavía más en su casa, en su ambiente. Creo que lo conseguimos una vez más ¡Gracias chicas! Mereció la pena hacer un hueco en vuestras vidas, pararlas, desprenderse y buscar tiempo para volver a ser adolescentes, para volver a reír sin ninguna preocupación más que la de estar aquí y ahora con vuestras amigas.

Una Caja de Botones

Una Caja de BotonesGracias Lourdes, gracias a todas por vuestra confianza. Seguiremos repartiendo buenos momentos, paz y mucha felicidad.

¿Quieres probar? Escríbenos y te lo contamos: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com

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El Desayuno Perfecto de Elena y sus amigas

El Desayuno Perfecto de Elena y sus amigas

Dicen sus amigas que Elena es muy proactiva, “de no ser por ella, no habríamos venido y no habríamos vivido una experiencia así de maravillosa”.

Ocurrió el sábado pasado en La Sala de Estar, ese lugar mágico donde se viven experiencias geniales. Elena lo tuvo muy claro, quería reunir a sus amigas para que hicieran un alto en su ajetreada vida normal. “Siempre estamos tan cansadas, tan pendientes de los niños, tan agobiadas… Me contó Soraya lo del Desayuno Perfecto y no me lo pensé. Era eso… ¡Perfecto!”.

Llegó el sábado a las 10 y empezó la aventura. Calle Marqués de Sotelo, 4, 1ºG, ese era el lugar de encuentro. “¿Comenzamos?”, dijo Soraya, y la magia se adueñó de la sala. Entre risas y algún “yo eso no puedo hacerlo”, tengo que confesar que al entrar poco después en La Sala de Estar, todo eran carcajadas. Después la relajación y el balance… “necesitaba algo así”, “yo nunca había hecho yoga pero ahora me lo planteo seriamente”, “qué sensaciones tan bonitas”, “me ha encantado compartir algo así con mis amigas”… Sí, la vida diaria no nos deja parar, nos obliga a dar el 150% de nosotras sin más, nos somete a una esclavitud constante de horarios, mensajes y llamadas de teléfono. Además, siempre con el pesar en la mente y el corazón de no poder dedicar más tiempo a nuestras familias.

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno PerfectoEl Desayuno PerfectoPero hay un lugar donde puedes parar el tiempo. Está en Valencia, en el centro, y lo puedes compartir con quien tú quieras.

El Desayuno PerfectoSe acaba el yoga y aparecen todas con una sonrisa de oreja a oreja. Eran ocho chicas que necesitaban relajarse y reír sin horarios. Después llegó el desayuno ¡Y qué desayuno! Sencillo y compartido, que al final es lo mejor. Desayuno y moda… “Cuánto tiempo sin poder probarme cosas tan bonitas con un poco de tranquilidad”, escucho que dice alguien. Y nos reconforta. Qué genial sería poder tener un poco más de tiempo para nosotras.

El Desayuno Perfecto

“¡Gracias!”, es la palabra más repetida al final de la experiencia. Pero en realidad os lo agradecemos a vosotras, a vuestra capacidad para vivir sensaciones nuevas, a vuestra generosidad por querer probar, por dejaros relajar, por dejarnos que os ayudemos.

¡Gracias Elena por compartirlo!

El Desayuno PerfectoEl Desayuno Perfecto sigue su camino y su andadura. Nos encantaría que tú fueses la próxima. No hace falta que sea una ocasión especial, tan sólo que tú quieras convertir un momento mundano en algo para recordar ¿Quieres? Te estamos esperando: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com <3

 

El Desayuno Perfecto de Carol

El Desayuno Perfecto de Carol

Silvia sólo quería venir a las rebajas, pero entonces lo vio y pensó… ¡Eso es lo que necesita Carol! Y acertó. No había más que ver su cara de felicidad. Carol alucinó, literalmente.

Una mañana con amigas, disfrutando de una sesión de yoga donde, al final, ella fue la protagonista. Un momento de reflexión en común, de sacar los miedos y airearlos, de comentarlos con las amigas, un espacio para la sinceridad y después… ¡Un premio! Una mañana de compras con un ‘brunch’ muy especial. Carol no sabía nada, pero la cara que puso al salir de clase de yoga y encontrarse la sala para ella y sus amigas… fue ¡auténticamente genial!

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno Perfecto

El Desayuno PerfectoEl Desayuno Perfecto“Tengo unas amigas que no me las merezco”, dijo Carol con una sonrisa en los labios. “¡Dios mío! Me gusta todo ¿Me lo puedo probar?”. Preguntaba y hablaba sin parar ¡Claro que se lo podía probar todo! ¡Faltaría más! Y aún después de habérselo dicho, todavía no era consciente. Fue una reacción preciosa, el mejor regalo para ella. Lo que Carol no sabía es que, a la vez, nos estaba haciendo a nosotras también el mejor regalo: su felicidad.


“¿Qué música te pongo?”, le pregunté. “Mmmm, no sé… ¿Supersubmarina?”. Y eso es lo que sonó durante toda la mañana, lo que acompañó sus risas y su momento, porque ese sin duda alguna era su momento.

Al final, un descubrimiento: ‘La Sala de Estar’ y ‘Una Caja de Botones’. Un montón de bolsas e incluso un resopón de desayuno, porque la emoción hizo que desayunasen en dos tandas 🙂 ¡Felicidad! es la palabra que describe mejor lo que ocurrió el pasado sábado por la mañana en nuestra Sala de Estar, la de Soraya y la mía, la de todas aquellas personas que quieran venir a vivir, a regalar momentos.

Carol salió super contenta, pero nosotras aún nos fuimos más felices todavía. ¡Gracias a ti! Por ayudarnos a empezar el 2017 con el mejor pie del mundo.

Si tú también quieres regalar momentos, ponte en contacto con nosotras en yogaconsoraya@gmail.com o en tienda@unacajadebotones.com y pregúntanos. Organizaremos para ti y tus amigas El Desayuno Perfecto.

El Desayuno PerfectoEl Desayuno más bonito del mundo

La valiente y la vida

Fue valiente y le salió caro. Se arrepintió. Se dijo a sí misma que nunca más volvería a serlo, pero después se le olvidó y al tiempo cometió el acto de valentía más grande que había hecho en su vida…tuvo un hijo. Visto así diréis que no pasa nada. Ya. No pasa nada ahora, pero entonces sí que pasaba, y mucho.

Elena tenía veinte años y su mundo no era el nuestro. Tenía mucha miseria vivida a sus espaldas. Pero no era miseria de la que se ve, de la de ser pobre, sino de esa que se tiene en casa al cerrar la puerta y hacer cuentas día a día, mes a mes. No hablo de miseria de faltarte un abrigo o un techo, sino de esa que te hace ir a la tienda de la esquina con el dinero justo y sudando tinta para no pasarte del presupuesto. De esa que se disimula con una sonrisa preciosa y los labios pintados de rojo, porque en realidad se sufre en el alma y en el forro desgastado del abrigo. Precisamente por eso, para salir de esa miseria enredona y pegajosa, Elena decidió estudiar mucho. En su casa se decía que el que estudiaba no pasaba necesidad, así que ella eligió estudiar algo lleno de humanidad, y se matriculó en Enfermería. Elena no sería como las demás, y mucho menos como las demás de 1930. Sabéis de lo que os hablo ahora ¿verdad?

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Enfermeras de Madrid. Foto: Pinterest

Elena no tenía tiempo de un mano sobre mano. No podía esperar a que llegara el hombre que la mantuviese, aunque eso era lo que más se estilaba en la época. Nunca esperó nada, ni siquiera a que el padre del que sería su hijo se decidiese a dejar a su mujer para vivir con ella esa historia que nunca llegó a ocurrir ¡Qué pena! -pensaréis… Pero así fue como sucedió. No obstante, su idea no era tenerlo para atarle, ni mucho menos, nunca pensó en algo así. Ella quiso tener a aquel niño para ser más libre aún, como mujer, como persona, como madre. Decidió y ganó.

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Mujer caminando por la Gran Vía de Madrid. Foto: Pinterest

Pero dejadme que eche un poco la mirada atrás. Los padres de Elena dejaron una fría y dura Soria para sacar adelante a sus hijos en Madrid. Elena era la mayor de doce, así que fue plenamente consciente, desde el principio, de que había que ganarse los cuartos. Trabajaba y estudiaba a la vez. Ella no dependería de nadie, tampoco de ningún hombre que le hiciera sentir que cada peseta que gastaba se la debía a él. Ella tendría sus pesetas, su presente y su futuro.

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Gran Vía de Madrid, 1935. Foto: Pinterest

Cuando pudo solicitar su plaza, presentó la instancia para estudiar Enfermería en el Hospital San Carlos de Madrid. ¿Sabéis dónde se encuentra actualmente el Museo Reina Sofía? Allí estaba en aquel momento el hospital. Elena trabajaba y estudiaba para salir adelante y, cuando acabó la carrera, empezó a trabajar rápidamente en un hospital, el mismo donde le conoció a él, un cardiólogo muy reputado. Con él, y de forma totalmente consciente, tuvo a su pequeño. Él le prometía cosas que ella sabía que nunca cumpliría, pero Elena fue valiente y salió adelante.

 

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Hospital General San Carlos, Madrid. Foto: Google
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Quirófano Hospital San Carlos, Madrid. Foto: Pinterest

Ahora venía la peor parte, la de decirle a su madre que ella y su niño se quedarían allí, en su casa. Lo hizo, pero no le sentó nada bien, por las vecinas y por la boca de más que había que alimentar. Aún así, guardó su orgullo en un cajón, aguantó el sermón y su hijo y ella se instalaron con su madre y sus hermanos. Elena consiguió su objetivo: nunca dejó su trabajo. Y no… aquel médico apuesto y reputado tampoco dejó jamás a su mujer. Son esas cosas que tiene la vida.

Aquel niño creció feliz. No hubo un “a pesar de…”, porque nunca sintió que le faltase de nada. Elena luchó con uñas y dientes por él, y él salió fuerte y valiente para defenderse solo, llegado el momento.

Qué difícil caminar sola en aquella época, y qué difícil hacerlo acompañada por alguien tan pequeño, pero sobre todo hacerlo por decisión propia. Y cómo explicarlo a la gente. Imposible. Qué difícil todo, la verdad… y sin embargo, Elena echa la vista atrás y no se arrepiente, es más, se siente valiente. La valiente y la vida, pensé al escuchar la historia a través de la voz de mi abuela. No llegué a conocerla a ella, ¡qué pena!, se que nos hubiésemos caído muy bien. Pero sí conozco a aquel niño, valiente también, además de amable, educado, afable y muy apuesto. Aún guarda parte de lo que fue. Tenía a quién parecerse: dicen que su padre llamaba la atención, aunque a mi sólo me despertaba admiración su madre, tan fuerte, tan humana y tan valiente.

 

Cuando decidas regalar momentos

Cuando decidas regalar momentos habrás comprendido el verdadero valor que tiene el tiempo. El tiempo, el nuestro, el tuyo y el mío, es escaso. No solemos comprenderlo al principio, sino más bien a mitad de camino, pero lo cierto es que cuanto antes descubrimos el secreto…antes empezamos a disfrutar del tiempo como realmente se merece, con intensidad. Eso no significa que dejemos de regalar cosas, tan sólo quiere decir que lo material está bien, te sigue haciendo ilusión, pero los momentos empiezan a ser mucho más importantes.

Cuando decidas regalar momentos, dedicarás mucho tiempo a pensar en lo que le gusta a los demás. En lo que les hace sentir bien y en lo que les saca una sonrisa. En aquello que les permitirá relajarse, si es que es una persona estresada. En lo que conseguirá parar su tiempo y dejarle que respire, si es una persona excesivamente ocupada. En aquello que le hará evadirse, si tiene demasiadas preocupaciones en su día a día. Eso, ese momento que tú has creado para él o para ella, vivirá por siempre en su recuerdo y podrá repasarlo mentalmente todas las veces que quiera ¿No te parece un regalo genial?

Cuando decidas regalar momentos nos encantaría que pensases en nosotras, en Yoga con Soraya y en Una Caja de Botones, porque este año hemos decidido crear todos esos momentos para ti.

La idea surgió hace poco pensando precisamente en todo aquello que os hace felices. Entonces, nos surgieron cinco opciones, cinco puntas… una estrella!

Cuando decidas regalar momentos

  1. Una clase de Yoga con Soraya: porque quien la prueba repite, porque te sientes como en casa si vienes a la Sala de Estar, y te sientes un privilegiado si recibes su clase en el cauce del río o en la playa. Porque no sabes lo que te da, pero se convierte en una imprescindible en tu vida.
  2. Un masaje relajante o deportivo: porque contamos con Rubén, un fisio con años de experiencia en el ámbito deportivo, pero capaz también de ayudarte a liberar tensiones con un masaje relajante.
  3. Un desayuno perfecto: un plan para amigas que puedes personalizar a tu medida. Nosotras ponemos el desayuno y una sesión de shopping privada. Dinos cómo quieres darle forma y, con un grupo mínimo de cuatro personas, diseñaremos una mañana con amigas que recordarás durante mucho tiempo.
  4. Una manicura muy especial: convencional o permanente. Combínala con un masaje o inclúyela en el Desayuno Perfecto. Puedes organizarlo como a ti más te guste.
  5. Elige tú: una de las cosas que más nos gusta hacer es escuchar… así que ¡estamos deseando oírte expresar tu propuesta! Nosotras haremos todo lo posible por crear ese momento para la persona o personas que hayas elegido.

Y así se va a escribir nuestra Navidad. Piensa en lo que le hace feliz a aquellos que tienes cerca, cuéntanoslo aquí: yogaconsoraya@gmail.com o tienda@unacajadebotones.com, y enseguida nos pondremos en contacto contigo.

Cuando decidas regalar momentos, que sean momentos de felicidad. Te estamos esperando ¿Nos escribes? 😉

El desayuno perfecto en La Sala de Estar

El Desayuno Perfecto no existe, pero está en nuestra mente. Lo imaginamos una vez y pensamos que, si pudiéramos crearlo, tendría aquello más bonito, aquello con lo que nos gustaría despertar de verdad para tener un día 10. Aquello que imaginamos una vez, se parecía a esto:
  • Amigos
  • Risas
  • Relajación
  • Un desayuno para acompañar
Entonces nos dimos cuenta de que, en realidad, el desayuno de verdad, el de comer, estaba al final de nuestra lista. ¡Oh! Comer era sólo la excusa para reunirse y reír en medio de tanto caos y estrés diario. Ese era el Desayuno Perfecto.
el desayuno perfecto
Ahora imagina que se lo pudieses regalar a alguien. No tiene por qué ser su cumpleaños, ni existir ningún motivo concreto… tú sólo di lo que necesitas, lo que te gustaría, lo que necesita la persona a la que se lo vas a regalar. Hablemos de lo que le encanta, lo que hace que le saques una sonrisa y se le quede dibujada en la cara durante todo el día. Cuéntanos aquello que hará que recuerde este día por encima de otros y nosotras lo haremos realidad.
La Sala de Estar de Soraya Soler, con su magia y su paz; y las locuras de Una Caja de Botones abrimos ya la convocatoria para el Desayuno Perfecto que no existe, porque lo crearás tú de la nada para regalarlo y para vivirlo en primera persona. ¿Te apetece hacer un regalo diferente? Entonces sonríe, imagina y envíanos un mail a uno de estos correos para contarnos qué quieres y cómo podemos hacerlo realidad. ¿Hablamos? 😉
¡Te estamos esperando!
La vida después de mi

La vida después de mi

Ella pensó que era el final de su vida, “la vida después de mi”, pensó, sin darse cuenta de que en ese preciso momento empezaría a vivir. No lo supo entonces, pero sí un poco después. Es lo que tiene el tiempo, que todo lo coloca en su sitio. Bendito él. Un día te crees dentro de la tormenta perfecta, y al cabo comprendes que sólo era una nube que te desplazó de tu centro, un centro irreal. ¡Qué tonta fuiste! ¡Qué tonta fue! Lo sabe porque luego encontró otro centro… suele pasar. Nada es verdad y nada es mentira. Sólo es un momento pequeño, un instante minúsculo, apenas un rasguño en el universo. Después, cuando lo piensas bien, ese momento se dilata tanto… y lo ves, lo ves todo con claridad ¿Por qué antes no? Porque no tenías la lupa del tiempo y porque, de lo contrario, la vida sería demasiado fácil y no estaría hecha de caídas contínuas y levantares costosos. Así nos construimos a nosotros mismos, al ser que somos.

No, realmente aquel no era el final, era el principio. Ahora lo veía, y sin embargo entonces creyó ahogarse, creyó morir. Menos mal que no…

Fotos Amor
Fuente: Pinterest

Ocurrió en primavera y ella pensó que era la peor estación para estar triste, porque es justo el momento en el que el sol empieza a salir. Lo que ella no sabía era que, en realidad, lo que le había llegado era el final de la tristeza, y no el principio. Le venía fatal cualquier tipo de pena, porque básicamente eso no combinaba con el buen tiempo que estaba a punto de suceder. Ilusa… la locura de vivir es lo que combina con el sol, con el calor, y a ella le llegaba la dosis justa en el momento exacto. Entonces quiso huir de sí, ahora pagaría por volver a aquella pena a sabiendas de que el camino sólo tenía una dirección, sin desvíos. A sabiendas de que cada paso que daba hacia delante le conducía directamente a la felicidad. Si lo hubiera sabido entonces, lo hubiese vivido con más intensidad. Piénsalo bien ¿y quién no? Pero nadie nace sabiendo, aunque a veces tú creas que lo sabes todo, cuando en realidad siempre serás becario de la vida. No hay más.

Así, en este contexto, lo conoció a él. Mejor. Alguien se lo puso delante, porque era imposible que se pareciese tanto a lo que ella buscaba. Las casualidades existen, sí, pero no de esta forma. Lo quiso desde el minuto cero, eso también lo supo después, cuando el puzzle empezó a encajar. Entonces sólo era un chico guapo que le abría la puerta del coche al salir y entrar, que le decía “amor” y le recordaba lo bonita que era siempre, incluso nada más despertar, así, con los pelos locos y las ojeras profundas. Se le había olvidado… ¿por qué no nos lo decimos más a menudo? Porque nos miramos y sólo vemos la imperfección, y somos seres tan bellos. Pero lo enterramos bajo una capa de miedos e inseguridades. Él le quitó esa capa (y muchas más) y le recordó que nada es tan serio en esta vida como para estar triste tanto tiempo.

Couples
Fuente: Pinterest

Lo conoció una tarde anocheciendo, cuando el día ya no daba para más. Era perfecto, se veía venir, pero incluso así era demasiado para una sola noche y ella pensó que aquello era fruto de la locura de vivir. Inmensa, pero locura al fin y al cabo. No podía ser y era una pena, porque le encantaba. “Llámame cuando quieras“, le decía ella, cuando en el fondo no quería dejar de oír su voz nunca. Él le dijo que la llamaría y ella supo que si todo encajaba era posible que la vida les diera una oportunidad. Sólo había un problema: la distancia ¿Y qué es la distancia? Son kilómetros. Eso no es nada. Es coger un coche, un tren o un avión si me apuras, es hacer planes de fin de semana, es tener el tiempo justo para reír sabiendo que es absurdo malgastarlo en discutir, así que no discutían casi nunca (decir nunca tampoco sería fiel a la realidad).

Y así llegó el verano, inolvidable. Y para cuando el otoño asomaba el bigote…ya no había marcha atrás. Él ya se quería quedar para siempre y ella quería que él no se fuese nunca.

El primer amor
Fuente: Pinterest
Un “Desayuno con diamantes” para Arantxa

Un “Desayuno con diamantes” para Arantxa

¿Recordáis “Desayuno con diamantes“? Esa Audrey maravillosa y extravagante a la vez, con su croissant en una mano mientras sostiene un café en la otra, mira fijamente el escaparate de Tiffany’s. Su conocidísimo vestido de noche negro de Givenchy y sus maxigafas de sol componen su look. Ya está. Eso es todo, que no es poco. Porque si lo fuera, no querríamos ser siempre ella a pesar del paso de los años. Mirad si no…

Y ahora, ¿recordáis a Vivian, la protagonista de “Pretty Woman“? Tan decidida y tan frágil a la vez, se convierte durante un breve espacio de tiempo en la reina de Rodeo Drive, cuando Edward le dice que se vaya de compras y vuelva con algo bonito. Y ahí va ella, con un buen fajo de billetes en su bolso dispuesta a disfrutar y gastar sin preocuparse por nada. En realidad no es la cantidad de dinero, es el hecho de llegar a un sitio en el que te dicen… “Elige lo que quieras. Pago yo“. ¿Te imaginas? Que te lo dijeran a ti ¿verdad? No ibas a tardar ni cinco minutos en encontrar algo que te gustase muchísimo. Así se empieza bien el día. De hecho, ya tienes una sonrisa dibujada en tu cara 🙂

Ahora, une las dos cosas… “Desayuno con diamantes” y la sesión de compras de “Pretty Woman” ¿Lo tienes? Eso es lo que ocurrió el sábado por la mañana en nuestro lugar especial y no sabéis la satisfacción que produce provocar un montón de sonrisas y ver disfrutar a siete chicas metidas totalmente en el papel de cualquiera de las dos protagonistas de las pelis que os comentaba. ¿Sabéis? Cuando llevas a cabo un trabajo que genera buen rollo y, mires donde mires, sólo ves caras de felicidad… entonces es que has hecho algo bien. Repitámoslo, nos dijimos a nosotras mismas, y en ello estamos.

Pero volvamos sólo un par de pasos atrás, al momento justo en el que Neli, la capitana del equipo, nos llamó y nos dijo: “Queremos empezar la despedida de soltera de Arantxa con buen pie, ¿podemos desayunar mientras nos probamos ropa y complementos? Sería perfecto”. Ahí empezó todo. Ahí nació la curiosidad, que generalmente siempre comienza con frases así: ¿Y si….?, ¿Y si…?. Y entre interrogantes, propuestas y muuuuchos whatsapps con las amigas de la novia, le dimos forma a su particular “Desayuno con diamantes”.

  • Un buffet de desayuno con dulce, salado, cafés y zumos.
  • Un detallito para cada chica.
  • Una selección de la música preferida por la novia.
  • Lo mejor de la moda y los complementos hechos en España.
  • Una sesión de asesoría de imagen totalmente personalizada.
  • Un lugar especial.
  • Un look completo para la novia.
  • Un montón de amigas

¡Ya está! ¡Es perfecto! Ahora añadidle el factor sorpresa. La novia no sabía absolutamente nada, sólo que su día empezaba allí. Después, todo era posible. Y lo fue.

¿Y quién monta este “sarao” que hace que te sientas como una reina? Un equipo muy especial de locas de la vida que no paran de darle vueltas a la cabeza para acertar en cómo hacerte sentir siempre única:

  • Ángela Rueda con sus exclusivos tratamientos de belleza y bienestar.
  • Irene Delgado con sus complementos y sus sesiones personalizadas de asesoría de imagen.
  • Una Caja de Botones y lo mejor de la moda hecha en España.

Si tú también quieres vivir un momentazo así, pregúntanos cómo hacerlo. O mejor… cuéntanos cómo te lo imaginas y nosotras lo haremos realidad ¿Quieres? ¡Vamos allá! Escríbenos aquí: eventoserendipia@gmail.com.

Así fue el “Desayuno con diamantes” para Arantxa <3

Una Caja de Botones
Este sofá y este mirador se convirtieron en lugares muy especiales 🙂

Una Caja de Botones

Una Caja de Botones
Las galletas personalizadas que nos preparó El Blog de las Avellanas 🙂

Una Caja de Botones

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